Zorros del desierto (II) – por CHEMA BASTOS

Ciudad 6Por la mañana no dirigimos al norte de la ciudad, en donde una cadena de guías perfectamente coordinados se van relevando para conducirnos al barrio de los Curtidores, y allí al interior de una tienda de alfombras. Tomamos el té a la menta, mientras nos enseñan la diferencia entre el tejido bereber y el árabe, y nos cuentan una hermosa historia. Según la costumbre, la esposa durante el primer año sólo puede visitar su casa de origen en la fiesta de Cordero, y mientras tanto teje una alfombra para regalar a sus padres.

Por lo visto las figuras geométricas indican a la madre de la esposa el estado de ánimo de la hija, y cómo se encuentra en la casa de su suegra. La censura de ésta se elude porque al parecer el dibujo de la alfombra sigue un código sólo conocido para la madre y la hija, que se comunican de esta forma. E sin non e vero, …ya sabéis. Enternecido por esta historia mi cuñao compra una alfombra, no sabemos si llena de insultos para su suegra, que es mi madre, y salimos de allí con todos los parabienes. Liquidamos gastos con la cadena de guías, y salimos zumbando para nuestro próximo destino.

Para eso hemos de cruzar el Alto Atlas, por una carretera entre montañas cuyas cumbres lucen por nieve que igual cayó hace tres años. En cada población de más de 500 vecinos, un control policial, que siempre nos deja pasar. Muchos policías en Marruecos, oyes. De hecho la población de Marruecos se distribuye conforme al siguiente cuadro:

– 16’6 % : Policías
– 16’6 %:  Guías
– 16’6 %: Personas que sentadas en una terraza deciden, mientras toman té a la menta, si se hacen policías o guías
– 50 % : Mujeres, que se encargan de absolutamente todo lo demás

Llegamos finalmente a Ouarzazate, una ciudad en cuyos estudios cinematográficos se han rodado lagunas de las mejores películas del desierto, como Cleopatra, y alguna de las peores, como La Momia. Damos una vuelta por el zoco, más tranquilo que el de Marrakech, y en la única tienda cuyo dueño no nos da la chapa, decidimos comprar todos los regalos. Cenamos, por un precio razonable, en una amplia plaza iluminada sólo cuando no se va la luz de la ciudad,  y después ocurre un suceso heroico. Mi cuñado, sin ayuda de armas, al menos convencionales, desarticula él solito una célula de yihadistas. Como quiera que este hecho puede comprometer tanto la seguridad nacional como las relaciones con Marruecos, y conocedor del talante modesto de Nacho, prefiero que él mismo os dé cuenta de este glorioso episodio, de forma personal.

Fuerte 7Dormimos en el camping internacional de la ciudad, que a diferencia de los Establecimientos Polivalentes cuenta con modernos servicios de última generación como luz eléctrica, agua corriente y váter alzado, y en donde tiene lugar La Ducha, acontecimiento único en todo el viaje. Por la mañana, en un reparto equitativo de las tareas, Alejandro vacía la caja de aguas negras de la autocaravana en unas letrinas, mientras Nacho y yo entablamos conversación con una bella italiana que había mostrado indicios de querer entablarla. Y es que hay que decir que viajar con una persona discapacitada facilita mucho el contacto con las chicas, que no pueden resistir la escena de unos hombres rudos del desierto que cuidan de un minusválido, siempre que no sepan, claro está, que el minusválido en cuestión es un auténtico agente del CNI y necesita los mismos cuidados que Indiana Jones. Estoy seguro por lo demás que mi cuñado está dispuesto a ofrecer sus servicios a este respecto,  siempre por un precio razonable y una participación en los beneficios. La italiana lleva seis meses viajando por Maruecos con su hermano y su padre, y nos hace sentirnos unos turistas de fin de semana. Hay gente pa tó.

Vemos la Kashba de Ouarzazate, y salimos zumbando hacia el sur. Justo a la salida de la cuidad paramos a un personaje que es típico en las carreteras del desierto. Tiene carácter asimismo Polivalente porque es autoestopista, guía, agente comercial, asesor financiero, animador sociocultural, fabulista y lo que haga falta, y puede adoptar indistintamente la identidad de tuareg, nómada, árabe, bereber, beduino, rifeño y saharaui, todo ello por un precio razonable. Se llama Yousseff y se muestra muy contento porque le esperaban varias horas de andar por la montaña, y ahora se encuentra en un autocaravana tomado cerveza fría con tres guiris fresquitos para hacer negocios. Como dice el refrán del desierto, más vale un golpe de suerte que cien citas.

Nos lleva a la tienda de su abuelo, en un pueblo del camino, y allí nos dejamos disfrazar de tuaregs para hacernos fotos, porque es que somos como los niños.  Compramos algo, le pagamos en la divisa oficial, que es el bote de cerveza, y nos despedimos. Es preciso señalar que el musulmán cumple con la prohibición coránica de no beber alcohol, con la misma firmeza y templanza que el católico con respecto a los métodos anticonceptivos o las relaciones prematrimoniales. Ya dijo un sabio que quién odia los vicios, odia al mismo ser humano.

(CONTINUARÁ)

Tuaregs 8

Chema Bastos

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2 comments

  1. Va mejorando la historia según avanza la lectura, alguna de las anécdotas las conocía de su propia boca, pero es un placer disfrutarlas ahora años después de su puño y letra.
    Como modesto aficionado a la fotografía es justo valorar las dos imágenes de sendos tusregs, profesionales.

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