Y no te quiero decir adiós, Enrique – por ELENA SILVELA

Dicen que uno ha de mirar a los allegados de la persona para saber de verdad cómo es. Veo a tus tres hijos -Almudena, Beatriz y Enrique- y a Ana, tu mujer, columna inseparable, y lo tengo claro. Pero ni siquiera me hace falta realizar ese ejercicio de perspectiva. Tu imagen no necesita aditamentos. Qué barbaridad, esta muerte tuya me parece una inmensidad. He de dejarme hoy el resto por ti. Evidente, siempre admiraste mi pluma, la calificabas de “muy buena” y esto te lo debo, además de otras muchísimas cosas en las que me has ayudado estos años.

Cómo plasmar la esencia de una persona en palabras y ser breve, no es tarea fácil. Eras noble, generoso, simpático, amable, considerado, inteligente, cariñoso, agradecido, repleto de talento. Un hombre bueno, de detalles sencillos y pequeños y grandes valores. Un ingeniero de mente increíblemente abierta. Lleno de sentido común, de lógica consecuente y una visión global que pocos tienen y muchos desean. Padre y marido excelente, un buen jefe  y un magnífico amigo.

Siempre recordaré tu cara de alegría al verme aparecer por el despacho un día sí y otro también. Era menester, cada vez, hacer el recorrido por el estado de España y un repaso de la familia. Sobre todo, de tus tres hijos, de sus logros. Los relatabas siempre con una sonrisa, con el inevitable orgullo de un padre consciente de la suerte de tenerles tan cerca, de ser unos hijos tan cabales, responsables, formados y completos.

He podido disfrutar durante años de tu amistad, de tus consejos, de tu apoyo, de mucho de tu tiempo. Por ello sé que soy una privilegiada. Irremediablemente, tengo muy alto concepto de tu persona. Tan alto que puedo decir con gratitud que hoy, 5 de diciembre de 2016, es un día triste en que me he quedado un poco más huérfana. Descansa en paz, Enrique.

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Enrique Rodríguez Segura

Elena Silvela

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One comment

  1. Este articulo te hace honra, cosa que no ha hecho tu Empresa. He de decir que desde hace tiempo somos meros instrumentos de la ingratitud y de dejar pasar el tiempo, no sabiendo que las personas son personas y tienen sentimientos. Enrique, lo has dado todo en tu vida profesional y personal cuantos disgustos ygustos tehasllevado pero lo unicoque queda es el aprecio de tu familia, amigos y companeros. We wont mourn for you now, we wont mourn for you ever cause you are going to do nothing for ever and ever. Bs. Cristina

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