Vacía

– Estoy tontamente atrapada. Vacía. No sale de mi pluma una sola palabra. Parece que he perdido cualquier rastro de inspiración. Escribo algo y tacho. Escribo algo y tacho. Así hasta el infinito. Como si me hubiera asentado en la nada.

Me escuchaba decir esas palabras sin asomo de inquietud. Iban mezcladas con un gesto mío inequívoco, de desesperación. Cejas encogidas, labios crispados, pupilas dilatadas y las manos en aspaviento permanente. Tras un rato de silencio, me contestó.

– Tranquilidad. Hay que empezar por ahí. Tranquilidad. La sequía de palabras no es un problema de escasez. Es de inseguridad. Es un asunto de orgullo, de necesidad, de apremio, de miedo. Nos empeñamos en escribir para mostrar al mundo lo que el mundo quiere ver. Quiero decir, nos centramos en redactar un texto con la preocupación de agradar a otros. Las palabras entonces se atoran, se divierten enredándose entre ellas y no sale ni una sílaba. Es la trampa del escritor que aspira al éxito. El miedo escénico del redactor. Si inviertes el modo, creo encontrarás el camino. Escribe lo tuyo. Escribe para ti. Relata lo que sale de tus entrañas. Coloca las palabras que consideras deben retratar tus circunstancias. Es bien fácil decirse cosas a uno mismo. Los pensamientos son infinitos, variados, certeros, de uno mismo. Tan propios que son inalienables. Genuinos. De ahí deriva la credibilidad. Si logras trasladar esos pensamientos a frases, tendrás un texto de primera, repleto de inspiración. Prueba. Luego puedes arrugar la hoja y tirarla. No pierdes nada.  

Elena Silvela

Elena Silvela Ha publicado 342 entradas.

2 comments

  1. a mi tambien me paso despues de estar con depresion pero tiempo despues retome todo ahora nunca mas mi mente fue brillante como antes de la enfermedad mis palabras fueron las mismas estoy vacia ahora estoy muy bien con el tiempo todo mejora todo pasa un beso

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