Una compra imposible – por ELENA SILVELA #misescritos

Con brío me lanzo a la calle de nuevo. La búsqueda de objetos imposibles siempre me ha elevado los niveles de adrenalina y serotonina, y mi cuerpo lo agradece de antemano. Con el pie derecho, como se hace en los asuntos de importancia, entro en la tienda.

-Buenos días. Busco una maleta. De cuatro ruedas y pequeña. Aquí está la dificultad -recalco- busco la más pequeña del mercado, incluso más que las habituales.

La dependienta me escucha con aparente atención. A su lado tiene a una amiga, estaban sumergidas en una profunda y cordial cháchara cuando hice mi entrada.

-Mire -me responde con decisión-, tenemos éstas. Son las que autorizan en cualquier cabina de los aviones.

No me ha prestado la debida atención. Ya lo sé. A ciencia cierta.

-Claro. Pero no es lo que busco. Querría un modelo de maleta más pequeño aún, de un tamaño tal que ninguna azafata del mundo pueda obligarme a bajarlo a la bodega, sabe usted, cuando el avión va con sobrado exceso de equipaje de mano. Como del tamaño de un folio -no sé si me he excedido en la explicación, pero estoy deseando que me comprenda, forma parte del proceso.

-¡Uy, sí! Ya sé lo que me dice. He tenido una de esas hace tiempo. Pero esta maleta que le muestro le sirve para lo que quiere, se lo aseguro -ella insiste sin piedad.

En este punto de la negociación, yo ya he tirado la toalla. No voy a dar con el objeto codiciado de esta tacada. No obstante, pruebo la maleta que tan insistentemente me ofrece, me sorprende su ligereza.

-¿Y seguro que esta maleta es estable con el peso del equipaje? -no es que de pronto me interese muchísimo, pero mi nefasta experiencia con otras maletas de cuatro ruedas que vuelcan temperamentalmente hacia los lados por el aeropuerto me obliga a hacer la pregunta.

Aquí interviene la amiga de la dependienta. Sorpresivamente. Porque está convencida de lograr la venta. Ella solita.

-Por supuesto que es estable esta maleta. Mucho más que las de dos ruedas.

Bajo la cabeza, para no mirarle a los ojos y delatar mi posición. Quiero contestarle para este viaje tan corto no necesitaba unas alforjas tan grandes, pero me contengo. Prefiero dejarle con el dulce sabor de creer haberme iluminado. Es mi obra de caridad de la mañana. Salgo de la tienda. Sin el objeto imposible. El reto continúa.

 

 

Elena Silvela

Elena Silvela Ha publicado 348 entradas.

One comment

  1. Lo mas importante de esa maleta que buscas es otro imposible que no mencionas, que tenga ruedas de goma, no de plástico que mete ruido antes de empezar a rodarla.
    Si encuentro algo te lo diría pero creo que es labor imposible, a la gente no le suele molestar el ruido pero yo es que no lo soporto ni en las maletas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.