Una carrera de dos, por ELENA SILVELA – #escritos

Nunca se lo dijo, aunque ella siempre lo supo. Ambos lo enterraron bajo toneladas de amor. Desde el primer momento y con especial ahínco en aquellas temporadas en que el problema habitaba entre los dos con notoriedad.
Ella nunca se lo recriminó. De sus labios jamás surgió reproche, aunque el sufrimiento era patente. Para los dos. Muy a pesar de los pronósticos ajenos, el proceso se invertía. Cada vez más, a mayor evidencia, mayor amor; a mayor experiencia, mayor y más efectivo amor. Era como si ya hubieran adquirido la pericia suficiente para reparar la fisura con elegancia, con finura. Con efectividad. Porque de eso se trataba su matrimonio. De lo bueno por encima de lo malo. De la victoria del cariño. No era un desafío frente al mundo, no, era una carrera de dos personas cogidas de la mano. Aunque una de ellas estuviera inerme, la otra calentaba lo suficiente para continuar y salir airoso. Hasta que desaparecía el dolor. Hasta la siguiente vez.
Su trayectoria fue progresiva. En el dolor y en el amor. Las malas épocas cada vez eran más frecuentes y de ello sólo tenía culpa la vejez. Para entonces la cura era una simple mirada desde el otro lado del sofá. Una mirada reconfortante. Sencilla y amable.
Murieron cogidos de la mano, como si de otra carrera vital se tratase. Había indicios, pero no se supo a ciencia cierta si fue por culpa del gas. O si fue una mera sincronicidad de muertes. Un tú no te vas si yo no voy contigo. Todos se preguntaban lo mismo: cuál era ese problema que afloraba de tiempo en tiempo tanto dolor a sus facciones. Nadie lo supo. Ni siquiera nosotros, sus hijos.
La victoria fue de ellos. Del amor y de ellos, pues todos nos quedamos con una lección de bien querer irrefutable.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Fotografía de Elena Silvela

Elena Silvela

Elena Silvela Ha publicado 260 entradas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *