Un poema tras la puerta

Te dejé un poema tras la puerta. Esperando.

Tenía voces y luces y susurros desesperados, suplicantes.

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Al tocar la primera palabra, expectante y tímida,

al presionar el cerrojo, celoso protector,

giraría la llave con todas las letras en orden, mudas y plenas,

al unir las sílabas, poco a poco, crecería el verbo, el grito vivo, 

que esperaba traspasar el dintel con su fuerza tras el umbral.

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Pero tu mano no alcanzó la llave, ni abrió la puerta,

ni se acercó a su secreto, ni intentó entenderlo.

Nadie te ayudó a limpiar las telarañas del miedo,

las que con un soplo de valor se van,

las que temen al coraje del que mira sin dudar.

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 Pensaste que era viejo el misterio, conocido enemigo

que encerrado viviría, que el tiempo lo cubriría

y el olvido mataría la llave, la puerta, el amor y el mensaje.

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 A veces suena su metal con el viento, 

cruje su piel de madera, chirría su eco silenciado

y se remueve el poema con sus palabras antiguas,

humildes aspirantes, leales amigas, fieles moribundas

que sueñan una resurrección en tu alma.

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 Aún espera el poema, más allá de ti. Y siempre frente a ti. 

La llave ante tu mano, el tiempo detenido, la espera final,

y el amor atento reclamando libertad. 

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mara poema

 

María José Barroso

María José Barroso Ha publicado 69 entradas.

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