Un golpe de suerte – #por NATALIA GARCÍA

No vivo en la casa que quiero, ni con la persona que quiero, ni he llegado a tener hijos, pudiéndolos haber tenido. Y mi trabajo es un asco.

No he sabido sacarle el jugo a la vida, a esta vida que me ha sido dada como un regalo, y que no he sabido aprovechar. El pasado ya no está, no lo puedo cambiar, los malos pasos están dados, las decisiones erróneas ya están tomadas y respecto al futuro, hasta hoy, me he visto encadenada a mis propias equivocaciones.

Mi escuálido sueldo me permite pagar con dificultad lo que me queda de hipoteca y no puedo mandar a mi infiel marido a la China, porque los recursos de ambos no nos dan ni para separarnos.

Pero todo esto va a cambiar. Un acontecimiento asombroso y de dimensiones inimaginables ha ocurrido. No se lo he contado a nadie, nadie lo va a saber, de momento. Por primera vez en mi vida voy a actuar correctamente, con una estrategia prefijada, dedicándole el tiempo necesario para no dejar cabos sueltos y sobre todo voy a disfrutarlo, porque no tengo prisa, ninguna prisa. Nada es casual y este golpe de suerte, de buena suerte, esta vez no se me escapa.

Me han tocado cinco millones de euros en el euromillón. Sé que el dinero no da la felicidad, sé que lo importante está en el corazón… que con este dineral no tiene mérito ser feliz. Lo sé todo, pero el azar ha querido darme esta alegría y no voy a renunciar a ella.

Conozco la noticia desde hace solo dos días. Nunca sabes cómo vas a reaccionar ante un acontecimiento semejante. Yo, de momento, no he cambiado nada de mi rutina. Estoy en casa, preparando la cena para mi marido, – yo no puedo comer, mi estomago se ha reducido al tamaño de un guisante – que llegará en una media hora y la televisión me acompaña, como cada noche, aunque esta vez únicamente se trata de un ruido de fondo.

Mi mente aún no ha sido capaz de asimilar semejante noticia. Mi cabeza tiene esa dispersión propia de un estado de embriaguez. La alegría tonta después de unas cuantas copas, la desinhibición provocada por una falta de conciencia de la realidad. Los problemas se han apartado de mi mente, han desaparecido, se han volatilizado y el hueco que ocupaban lo llena una sensación de relajación, pero al mismo tiempo un hormigueo se ha instalado en mi sangre, llegando a mi estómago, alcanzando todas mis articulaciones. No puedo estar quieta. Tengo la necesidad de moverme, de ir de un lado para otro con una total falta de control y concentración en cada tarea que intento realizar.

No tengo ni idea de lo que haré en un futuro, de si sabré manejar semejante fortuna, pero no me preocupa, ¿cómo preocuparme? Lo que sí sé, lo único que desde el momento de la noticia he visto claro, nítido como el agua, como si fuera el precio a pagar por el regalo, como si se tratase de un mensaje que me ha hecho convertirme en un hada madrina, es que, como primera medida debo resolver las situaciones que me entristecían en lo más profundo, en mi entorno más cercano. Acabar con los motivos de mi infelicidad.

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El Blog de Natalia García es http://natgarcia.com/

Natalia García

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