Un adiós muy Simpliciuss

Siempre tuvimos en Las dos Castillas esperanza. Eso que nunca se pierde. La esperanza de ver a Dani escribiendo sus malabares en esta revista. Sus pensamientos desbocados, alegres, iluminados, especiales, inteligentes, innovadores, preciosísimos. Elena Silvela y Francisco Navarro esperaban que algún día llegara un mail de Daniel Zarzuelo con el escrito de la semana. Para deleitarse primero ellos y publicarlo después para el mundo entero. Pero no ha podido ser.

Dios se lleva a los mejores. Hoy ya no está Dani. Su imagen de cordialidad, amabilidad, alegría, generosidad, sabiduría, su bagaje cultural, su afán de saber más, los ojos azules transparentes y esa presencia suya que traspasaba cualquier entidad corpórea, se han ido muy lejos. Podemos imaginarle sobre una nube, haciendo malabares, riendo, hablando sin parar, abrazando a todos a su paso.

Adiós, Dani. Te echaremos de menos. Gasolinero y VidaenVioleta. Elena y Paco.

Queda aquí una muestra eterna de su exquisita forma de escribir:

Nada más tonto que el corazón, siempre en espera de ser satisfecho para ahuyentar la puerilidad de la vida, reinventando a cada instante nuevos códigos que arrojen luz sobre las emociones, yendo y viniendo por un viejo camino que siempre es nuevo. Sometido a la tortura del deseo a sabiendas de que su hambre sólo será saciada por el alimento amado. Dispuesto al llanto y la risa por mor de sentirse vivo, de existir en otro corazón. Se entrega, se libera, huye y espera ser capturado. Reduce al mínimo sus necesidades mientras demanda para sí la posesión del universo entero. Tentado de reducir la imagen de eternidad a un solo instante, convoca al desorden del recuerdo encuadrando la dicha en su momento. Quiero volver a enamorarme.

“Cuando se quiere dar amor hay un solo riesgo: el de recibirlo.”
Moliere.

Las dos Castillas

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