“Tronchatrensiesta”, por Francisco J. Becerra – ALAMBIQUE DE PALABRAS

 

Persona empecinada en difundir su triste vida al resto de viajeros de un vagón. El tronchatrensiesta suele usar un teléfono móvil, o en su defecto a un interlocutor humano sea o no de su misma especie. Es inmune al silencio del vagón, y en caso de existir advertencias sobre ello en su zona de asentamiento se las pasa por el arco del triunfo. Puede incluso ignorarlas en varios idiomas.

Suele caer y reincidir sin vergüenza ninguna, ni desaliento, en conversaciones inverosímiles y faltas de ningún interés para el resto de los viajeros que la sufren: como por ejemplo la indigestión de tortilla de su tía Paquita, la revisión de los neumáticos de su coche, o su próxima visita al podólogo.

Si se tiene la desgracia de sentarse a su lado, se terminará conociendo sus intimidades y alguna que otra de sus allegados, amigos o conocidos.

Su principal incapacidad consiste en no saber usar la opción de silencio de sus teléfonos, la de su boca la desconocen también. Reciben y realizan llamadas en cuanto el resto de viajeros está a las puertas de la modorra, tan accesible en un tren. Así pues si existe alguna posibilidad de dormir una siesta asistidos por el traqueteo, ellos la troncharán sin miramientos.

En realidad son una estirpe completa que frecuenta, no sólo los trenes, sino los autobuses, barcos e incluso aviones (trampa de imposible escapatoria si tiene la desgracia de tenerlos cerca).

Debe mantener mucha atención, pues si en su vagón no localiza a uno de ellos, tal vez sea usted mismo el tronchatrensiesta. Apague el móvil por Dios que en dos horas no se acaba el mundo.

alambique de palabras

Francisco J. Becerra

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