Transformarse en árbol, por PEDRO PABLO MIRALLES – #escritos

Las secuoyas presumen de ser el árbol más grande del mundo, en especial las conocidas como árbol de mamut, pero todos los árboles, hasta los bonsái que son las más pequeñitos, son también los más grandes a pesar de lo que dicen las secuoyas.

Para comprobar la grandeza de los árboles, sean del tamaño que fueren, basta con abrazarles en silencio, los ojos cerrados y sentir sus inmensas vibraciones, transformarse en árbol. Esta práctica ancestral la aprendí de una especie extinguida de dinosaurio en su nido, mi hermano Luis en Cantabria y a todos la recomiendo.

Beatriz transformada en abeto FOTOGRAFÍA DE IGNACIO CONRADI
Fotografía de Ignacio Conradi

Pedro Pablo Miralles

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One comment

  1. En un pueblín cántabro, cerca de Comillas, hay un bosque magnífico de secuoyas; son imponentes y creo que el único en España. Yo también abrazo a los árboles y la verdad es que no sé el tiempo que puedo permanecer junto a ellos pero sí sé el bienestar que me produce. Bonito escrito.

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