Sobrevivir a un ziz zag, por ELENA SILVELA – #relatos #misescritos

El momento, cronológicamente breve, se hizo eterno. Cacareó la “c” inicial incontables veces. Todos retuvimos la respiración. Ni las moscas osaron zumbar. El discurso no se había redactado demasiado extenso, las frases siempre cortas y las palabras de pocas sílabas. De su boca surgieron después, con increíble fluidez, las descripciones. Con sus pausas, miradas al público, asentimientos. Fue en el párrafo emotivo cuando de nuevo se hizo un silencio. Largo y denso. Preocupante. Podía ver con claridad su glotis. En un zig zag elíptico. Intentando arrancar. Arrastró la sílaba dejando un “después” interminable que pareció danzar sobre las cabezas de los presentes. Pasado el trance, la frase se escuchó contundente. La despedida que contenía ese larguísimo párrafo final hizo nudo en su garganta y olvidó la tartamudez. Como yo había previsto. Se concentró en la emoción de decir adiós a su mejor amigo, miró al frente y no titubeó en ningún momento del último minuto de su intervención. Ese “gracias a todos por haber venido” final hizo que yo recordara que debía respirar, que me lo había ganado. Sonoros aplausos inundaron la sala. Pareció a los presentes el mejor de los oradores, el más sentido, el comprometido. Su mirada se posó en mí, breves segundos. Era toda ella agradecimiento. Devolví una sonrisa.

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Fotografía de BABIOGRAPHY

 

 

 

Elena Silvela

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2 comments

  1. Relato muy bien articulado, prosa impecable, y el habitual misterio que deja la miel en los labios. El lector queda intrigado. La variedad temática es tu sino.

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