Sobre la poesía y la noche, por PEDRO PABLO MIRALLES – #escritos

Aspiro a ser ordenado en mis horarios pero no lo consigo. Me falta decisión y una voluntad más firme para aparcar esos mil asuntos que parecen muy importantes pero que en realidad pueden esperar si de lo que se trata es de disfrutar de la vida con sosiego y tranquilidad. Nada más importante que la vida y la muerte. Los problemas, si es que existen, siempre pueden esperar a soluciones adecuadas, equilibradas y sin angustias ni agobios. No hay que olvidar eso de que no hay enfermedades sino enfermos y tampoco hay problemas si no los creamos.

Esa avalancha de asuntos que nos abruman y más en estas fechas aunque no sólo, nos obligan con frecuencia a alterar los horarios razonables y sensatos, nos conducen a utilizar la noche. Todo parece indicar la noche se inventó para descansar y no para trabajar, excepción hecha de aquellos a los que les gusta el trabajo nocturno y aprovechan mejor y de forma diferente la ausencia de luz natural más que el día y, claro está, los que padecen en sus horarios laborales el turno de noche por mucho que a ellos se acostumbren.

Releo con suma atención la nueva edición recientemente publicada del “Diario de una vida breve” de Juan Manuel Silvela Sangro (editorial Pre-Textos), obra imprescindible para cualquier lector que se precie y de la que me ocuparé en otro momento con más tranquilidad. Su autor nos dice que había pensado hacer una poesía a la noche de la que el tanto aprendió a disfrutar y apreciaba sobremanera. Todo parece indicar que no tuvo tiempo para escribir esa poesía deseada aunque si nos dejó un diario poético donde los haya. No obstante, esa idea es, en el contexto del Diario referido, además de bonita, sugestiva y delicada como fue su vida breve y, además, el bien sabía que el tema de la noche es y seguirá siendo objeto de creación de todos los poetas. Baste recordar entre tantos y tantos, ese “salve, oh tu, noche serena” que “los pesares de un triste con tu oscuridad endulzas” de Espronceda o el “noche fabricadora de embelecos, loca, imaginativa, quimerista, que muestras al que en ti su bien conquista” de Lópe de Vega.

No endosemos a la noche los problemas del día, al que también le sobran, en particular en estas fechas próximas a la Navidad y necias de consumismo diurno y nocturno. Lo que todo el mundo y el mundo todo necesita es paz, descanso, tranquilidad y mucho sosiego. No olvidemos que “no hay peor gestión que la que no se hace” y, en tal sentido, por eso, hemos de gestionar la noche como se merece y nos merecemos, insisto, con tranquilidad, sosiego, viviéndola de forma delicada, equilibrada, sin angustias e inquietudes, sin problemas innecesarios pues, como las enfermedades, seguro que tampoco existen. Pero la noche y el día si existen y hay que cuidarlos con esmero, con toda la delicadeza del mundo y sin miedos. Viva la noche para descansar y para disfrutar de ella, serenamente, dejando que nos cautive poéticamente hasta el infinito, como el día.

marina nocturna enrique martínez cubells
Marina nocturna de Enrique Martínez-Cubells

Pedro Pablo Miralles

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One comment

  1. Marina de Martínez-Cubells maravillosa, como toda su obra y, además, muy adecuada con el texto. Una vez más todo un acierto de “Las dos Castillas”.

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