Simplemente aligera – por DANIEL CARAVELLA

No hizo falta un lluvia lánguida tras los cristales de un salón iluminado tenuemente por el danzar de una velas encendidas horas atrás esbeltas y que ahora son volutas de cera que se remontan unas a otras. No hizo falta el recuerdo de un amor perdido, ni una doliente perversa y desoladora enfermedad que se la lleva, no. Nada de aquello fue necesario para encontrarse arropado tras un mar de lágrimas que lo mecían, abrazaban, y transportaban a una melancolía profunda. Una pena honda, sin causas aparentes, que brotaba cálida, del corazón, de donde se generan las mayores de las tristezas, de las que cortan la respiración y ahogan el llanto. Allí se encontró, acurrucado, dejando fluir, hasta que se desvaneciera. No hubo motivo, simplemente surgió. La presión, el estrés, nada de eso tan común que ahora lo arregla todo. Al final, se quedó a gusto, y se auto convenció, seguro que tenía muchos sentimientos tristes almacenados en el recuerdo y debía hacer sitio para los que pudieran venir en un futuro. Se puso en pie, enjugó los churretes de su cara, alzó la vista y prosiguió sonriendo al son de un acordeón merodeando una «chanson parisienne».

GOTAS CRISTAL

Daniel Caravella

Daniel Caravella Ha publicado 135 entradas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.