Sentía, por ÁLVARO MÁRQUEZ #escritos

…como vivía. Era vivir sintiendo, era sentir sintiéndose vivo, era amar, era la plenitud y era la calma. Era tan inherente a él como lo es la espuma del mar, como la incipiente niebla que no despega del suelo, como la luz rasante de la mañana, como la primera lluvia que te roza las mejillas y apenas si forma gotitas. Era a veces sufrir, pero era siempre gozar.

Era la referencia, el hito, la meta, la cordura; era la medida justa, era el equilibrio y era la estabilidad, era el te siento tanto, era el te voy a esperar. Era el aquí voy a estar siempre, era no ya la mejor, sino la única; era la inspiración, pues por ella brotaban colores, líneas, trazos, pensamientos, ardor interno, lágrimas, deseo, sudor, sal… Era la palabra plena, y era su azul tan azul.

Sentía como pensaba en sus adentros. Era la paz, era el proyecto, era la certeza más absoluta; era el está pasando aquí y ahora, era el pellízcate, era la fortuna más inmensa, era el regalo más inesperado, era el nos queda tanto bueno por vivir. Era la belleza, era la flor y era el candor. Era su cara, era su pelo, era su cuerpo diluido en un grito de pasión. Era su mirada y era su piel. Era su impronta en mí, era perder por momentos los ojos sobre la nada pues para qué los necesito si no la tengo delante, era verla en cada horizonte, percibirla en cada nota regalada a sus oídos, palpar su tacto de mujer, besar sus labios, oler su cuello, fundirme en ella. Era te necesito, era qué bien que existas, era te brindo cuanto soy, era me tienes loco. Era su eres verdad, y era su para siempre.

Sentía como la imaginaba cada vez que le escribía: sus dedos le pertenecen, como sus ojos, su piel, su cabello y hasta sus entrañas. Y brotaban las palabras en una suerte de trance, y era precioso el instante, pues no eran un texto inconexo sino más bien pinceladas de colores sobre el blanco lienzo, esas que vistas de cerca no son más que churretes pero que al alejarte toman razón, eclosionan y te embriagan. Y la pensaba y se moría del gusto de pensarla, y quería más y mejor, se obligaba y aún así brotaba y brotaba; y se decía que el amor, como el venero, si es eterno siempre mana, cualquier época del año, cualquier día de la semana…

Sentía como vivía, y era vivir sintiendo… y sin ti, ¿qué no sería?

 

sentia alvaro marquez

 

Álvaro Márquez

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