Santos Moreno.- “ELE”

El problema de Santos Moreno está más relacionado con Heisenberg y la mecánica cuántica que con la música. Lo que quiero decir es que, al igual que la partícula subatómica del Principio de Incertidumbre, cuando crees que sabes donde está, te aparece en otro lado, y cuando crees que le has cogido el ritmo, lo ha cambiado. Porque puedes creer que es un músico de jazz, si le escuchas dirigir e interpretar con la Big Band de Pinto, pero al momento te desconcierta si se arranca con aires latinos que remiten a paisajes caribeños o a los sones de la América Austral, o si por el contrario te interpreta “Back in the USSR” con un perfecto acento de Liverpool.

Porque Santos, que este pasado verano ha lanzado su primer disco “ELE”, es todo eso y más. Seguntino de nacimiento, maestro de profesión, formado en el conservatorio, curtido en las verbenas (de las que recuerdo que interpretaba el archifamoso “Soy minero” de Antonio Molina con un casco al efecto), poseedor de un corazón de rocanrol, que comparte con José María Guzmán en el grupo “Los Hobbies”, y sobre todo, amante de la música, sea la que sea.

 “ELE” es su ópera prima y denota su amor por los ritmos del otro lado del Atlántico, como la salsa y la samba, que combinados con otros más de aquí,  como el flamenco, y con un toque jazzístico y otro clásico, configuran un mosaico de armonías personal y ajeno a lugares comunes. Santos es todo eso y todo eso es Santos en su música.

Las pistas del disco tienen algo de cercano y entrañable; son canciones dulces que te envuelven con un halo de melancolía bonita –no tanto de tristeza-, como es el caso de “Verborrea”, por la que por cierto siento especial debilidad. No es, no obstante, un disco que pueda ser etiquetado como “lento”. Temas como “Coleando” o “Muertos” aportan un contrapunto rítmico, siempre en la órbita del sonido latino de calidad, y “María” nos lleva directamente a las playas de Ipanema con su salsa colorista y excitante.

Mención aparte merecen las piezas instrumentales del CD, “Taciturno” y “Buena onda”, que nos introducen al Santos más técnico, aunque no por ello menos apasionado, y en cualquier caso, capaz de edificar melodías que acarician y susurran a través de la guitarra.

Y cuando escuchéis “ELE” os creeréis que tenéis etiquetado a Santos Moreno, pero no, ya lo dijo el bueno de Heisenberg. A lo mejor su próximo disco tiene que ver más con Duke Ellington que con Joao Gilberto. Quién sabe…

 El vídeo.- “Coleando”  http://youtu.be/xIr09x8bdaQ

Pablo Rodríguez Canfranc

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