Quisiera ser Van Dyke – por EMILIO PARDO

Quisiera ser Dick van Dyke para poder saltar por las chimeneas; de una en una, por los tejados, dejándome caer y volando otra vez mientras canto Chim chimney, Chim chimney, chim, Chim cher-ee. Quisiera ser Dick van Dyke para poder saltar con los pies muy juntos –como dicen que han de creerse también las cosas- sobre una escena pintada con tiza en una acera cualquiera de cualquier ciudad del mundo –por qué no ésta- para empequeñecerme –más aún- y aparecer vestido de blanco y rayas, con mi boater y un bastón con el que bailar con Mary Poppins y pingüinos, y reír con y como niños mientras seguimos cantando que es un jolly holiday with Mary porque, al final, Mary es capaz de convertir un día corriente y gris en otro en el que el sol brille hasta casi cegarnos.

Quisiera ser Dick van Dyke para ser ese medio novio secreto de Mary Poppins, alguien de su pasado y su presente a la vez que espera sin ser consciente de la espera y que cambia pero permanece como ella, bruja moderna y antigua a la vez, lo hace mientras muta con cada niño, con cada visita. Quisiera ser Dick van Dyke para mirar al cielo, sentir la brisa en mi cara y alegre y misterioso rimar: «Viento del Este y niebla gris anuncian que viene lo que ha de venir. No me imagino lo que va a suceder, mas lo que ahora pase ya pasó otra vez.» y así vivir en un eterno bucle en el que no importa el momento si no sólo la seguridad de que Mary vendrá de nuevo, lo mismo que el viento, más fuerte o como suave caricia, llega todos los días.

Quisiera ser Dick van Dyke para no preocuparme por las manchas de hollín, el humo o el futuro, para ser igual de feliz en la estrechez del tiro de la chimenea, como en la libertad del dibujante del parque o la alegre ridiculez del hombre orquesta. Quisiera ser Dick van Dyke para para salvar al zorro de la cacería y participar en una carrera a lomos de un caballo de tiovivo mientras canto Supercalifragilisticoespialidoso, aunque suene extravagante, raro y espantoso.

Quisiera ser Dick van Dyke o simple niño para que Mary me diese un poco de azúcar para tragar las píldoras que me otros me dan mientras ella me repite que todo trabajo tiene algo divertido y si encuentro ese algo, ¡chas!, se convierte en juego y me convence que el ser feliz, un juego es al fin… Yo, sólo quisiera ser Dick van Dyke.

 

emilio-pardo-van-dyke

Emilio Pardo

Emilio Pardo Ha publicado 35 entradas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *