Promoción en La Boutade

Mercedes se ha pasado dos semanas promocionando La Boutade en los colegios para este jueves 24 de octubre en que coinciden la huelga de enseñanza y el Día de la Bibliotecas. Como guinda a la campaña ha colocado una pancarta en el puesto:

Dejad que los niños se acerquen a mi.

– Eso es una irreverencia Mercedes y te habrá costado un pastón.

– Qué va. La pillé en la comunión de mi ahijada. Su madre y yo, pasadísimas de copas asaltamos San Juan de la Palma y me traje el cartelón. Unas risas.

– Más que una irreverencia, es más una provocación – Matiza  el miembro del Grupo de Patrimonio Histórico del Cuerpo Nacional de Policía, Paco que lleva dos semanas que no se separa del puesto.

– Ha venido para poner orden – me explica Mercedes – Por si un párroco se solivianta o si hay aglomeraciones.

– Ya – asiento – ¿Aglomeraciones en una librería de quita y pon?

Solo hay dos críos sentados en las sillas bajas que Mercedes ha puesto en círculo. Un niño con Celía y una cría, más pequeña, con Jack London y su Colmillo Blanco . Mercedes promociona a los clásicos sin sexismo.

– Mira, descreído. Van a ser tres

Y atiende a una mamá estupenda con un pelirrojo de gesto aburrido que no levanta tres palmos del suelo. Mercedes le explica las condiciones.

– Es una campaña de promoción. El primer libro y leído aquí, es gratis. Me dejas al crío hasta que termine y tú puedes tomarte un algo ahí enfrente.

– ¿Te apetece Borjita?

– Yo quiero Harry Potter.

– Uy, que antiguo eres Borjita. Tengo cosas mejores, ya verás.

La mamá estupenda va a sentarse en el velador. Madre responsable, elige uno desde donde puede vigilar lo que hace Mercedes. Pero madre desavisada no parece preocuparse por el libro que va a leer su retoño. Mercedes lo sienta entre los otros y le da La guerra de los mundos Edición ilustrada, Primera Parte.

Mercedes lo sienta entre los otros y le da La guerra de los mundos Edición ilustrada, Primera Parte.

El Borjita lo abre con un aburrimiento que le dura tres páginas.

– Mucho Wells para tan poco Borja – sentencia el Poli y, coqueto, le guiña un ojito a mi librera.

– Sé lo que me hago, Paco.

– No tanto, Mercedes – le digo – La niña ha terminado London y ha vuelto a empezar.

– Eso lo tenía que haber previsto- se disgusta Mercedes – Los niños entran en bucle con lo que les gusta. Dos horitas con el libro y aún no ha pedido nada nuevo.

El Poli se presta a poner orden.

– Deja Paco, cuando vuelva su padre se lo cobraré como tres diferentes. Borjita ha sido más rápido y se acerca a Mercedes.

– Quiero la segunda parte.

– ¿La segunda parte, tesorito? ¿Te está gustando verdad?. Ya, si yo lo comprendo. Tengo aquí la continuación. ¿Quieres saber cómo acaba? Claro, tesoro. Claro que quieres. ¿Sobrevivirán los humanos? ¿Ganarán los marcianitos? Y le enseña el segundo tomo: Aquí lo cuenta. Borjita ansioso, extiende las manos.

– Son cinco euritos majete. ¿No tienes? Vaya qué pena. Pues tendrás que pedírselos a tu mamá.

– Mercedes, por dios, esto no es un promoción. Los estás enganchando.

-Creando lectores, abogado. Estoy creando lectores. Borjita feliz, vuelve con diez euros … por si acaso hay una tercera parte.

Colmillo-blanco

Luis Casas Luengo

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