Premio Universal de Fotografía 1808, por PEDRO PABLO MIRALLES

Allí estaba o no, pero como si hubiera estado porque estuvo. En una época en que la fotografía no existía, pero puede que la inventase esa noche. Allí estaba el de Fuendetodos ese inolvidable 3 de mayo de 1808, cuando se acercó con unos amigos a la ya desierta Montaña del Príncipe Pío, para ver una vez más lo que pasaba.

Noche caída en ese lugar tranquilo próximo al río Manzanares, en cuya ribera las lavanderas castizas tienden las ropas impecables. Allí estaba el horror de los cuerpos sin vida de un grupo de vecinos anónimos, fusilados por las tropas invasoras del corso, acribillados a balazos, algunos con gesto de que no morirían nunca. El silencio del dolor y la muerte sobre un extenso y concreto charco de sangre a las afueras de Madrid, con el skyline de la capital del reino al fondo.

El de la Quinta del Sordo fijó su mirada con profundo respeto en esa escena brutal. La imagen quedó grabada en su retina para siempre, como en tantas ocasiones. El revelado lo hizo con todo cuidado seis años después, en 1814, en color y a tamaño 268 x 347 cm. Como resultado, una obra imponente ante la que he podido comprobar que todavía se escuchan los gritos de los ajusticiados sin juicio y la orden implacable del oficial de turno al pelotón, “¡prêts, en joue, feu!”.

Reunido el jurado internacional, ha resuelto por unanimidad conceder el Premio Universal de Fotografía 1808, summa cum laude, en todas las categorías, a Francisco de Goya y Lucientes, por su obra “El 3 de mayo de 1808”, también conocida como “Los fusilamientos de la Montaña del Príncipe Pío”. La obra premiada está expuesta y puede admirarse en el Museo del Prado.

 

Premio Universal de Fotografía 1808 PARA LAS DOS CASTILLAS 01052016

Pedro Pablo Miralles

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