Pendejo – por DANIEL CARAVELLA

– Doncella, bella flor,
qué lleva a vuestro ser
a ocultar a su señor
tan majestuoso cuerpo,
digno de una diosa
que en su altar reposa.

– Oh, mi amado, mi señor,
me aduláis sin recelo
¿Cómo decís eso
si ni un mechón de mi cabello
habéis conseguido ver?

– Será la espera.
Noche y día en quince años,
llevados con celibato.
Me he retorcido,
me he azotado,
pero he conseguido
llegarte casto.

– Ya es esperar, amado mío.
O sea, experiencia, ni pío.
Cómo pretendéis entonces
que desarrope mi cuerpo.
Enviudo de un tiro.

– No os preocupéis,
no temáis,
de memoria sé
el relato de Don Juán
y Doña Inés.

– ¡Mira qué bien!
Me tenéis abrumada
os veo muy ducho,
estoy tan asustada.
Si no conociera vuestro blasón
diría que sois un crápula y violador.

– Perdonad mi lascivia.
Me he dejado llevar.
Jamás osaría
vuestro altar profanar,
de forma violenta,
o con la crápula esa.

-No os preocupéis,
veo en vos la debilidad
que tuvo frente a Eva, Adán.
Yo os cuidaré,
sanaré vuestros pecados
me mantendré casta y pura
hasta que se os sosiegue
la lascivia, ¡Marrano!

– Si es vuestro deseo
me flagelo.

– Siete veces

¿No os parecen muchas?.
Ni don Alberto
me ha penitenciado
tan severo.

– No habrá visto
su santidad
como os desbocáis
con el cuento de don Juan.

– Me voy, ahora vuelvo.

– Quedaros quieto,
y acurrucaos aquí.
No veis que si os marcháis
puede entrar en la jaula
pajarraco, cuervo o urraca,
que os robe el paño del arca.
Yo os contaré la parte
no escrita del Tenorio,
y si luego pensáis
que el flagelo necesitáis,
no os preocupéis, tened sosiego,
aquí tengo yo, uno de cuero.

– Amada mía,
Diosa, Vestal, Divina,
contadme esos versos,
inéditos al verbo.

– Dios, qué verborrea,
parece Lope quién lo dijera.
Qué ternura, qué belleza,
pero antes del teatro,
afloja de la talega
cinco reales para mi, y el cuarto,
que abonaréis al mendrugo
que os mira desde hace rato.

-Ah, perdonad.,
se me olvidaba
ese menester.

– Hay ver lo que hay que hacer,
para llevarse dos reales.
Todo esto me pasa,
por no hacer caso a mi madre.
Hacer lo mismo cual figurín
como la del parche en ojo…

-¿La Bárbara?
Además, es idiota.

– Niño al lío,
te voy a hacer un resumido,
y la próxima semana
si te mejoras y espabilas,
por el doble reales,
hasta me pongo lechuguillas.

Daniel Caravella

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