Para la filocalia de «un placer» – por PEDRO PABLO MIRALLES

Los medios de comunicación y en especial la televisión, contribuyen enormemente a la expansión de las modas y los tics en la expresión, que se contagian rápidamente. Me asombra la ligereza con que políticos, artistas, locutores, periodistas, figurantes y figurones, al saludar, conocer y despedirse de alguien al que nunca habían visto o sí, finalizan con sonrisa forzada y el comodín de moda “un placer”, que repiten machaconamente, aunque no sientan la más mínima sensación de deleite, goce o bienestar. Hay muchas formas de saludar y despedirse sin necesidad de acudir a “un placer” aún a sabiendas de que cada maestrillo tiene su librillo. A lo mejor por eso los anglosajones suelen acudir al “Good morning and good luck”, los franceses al “Au revoir, mesdames et messieurs” o simplemente “bonjour”. Formulas hay muchas en todos los idiomas.

Pienso que Francisco Silvela y Santiago Liniers en sus disquisiciones sobre “La filocalia o el arte de distinguir a los cursis de los que no lo son” (1868), trazaron líneas magistrales aplicables hoy al “un placer”. Baste con esa cita porque no voy a acudir ahora a otros autores antiguos o contemporáneos, normas gramaticales, protocolarias, diccionarios o manuales de estilo, que los hay para todos los gustos y placeres. Me dejo llevar por la forma espontánea de expresarme, que al parecer no está muy de moda. Cuando me presentan a alguien o me despido de ese alguien, no es fácil que caiga en el tic de “un placer”. Que cada uno se exprese como quiera,  estas líneas son solo un pequeño desahogo. Por mi parte el placer lo reservo para otras ocasiones.

 

Pedro Pablo Miralles

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