Para el juego arriesgado y hermoso de la vida – por PILAR RUBIO

Los pasillos están llenos de penumbra. Las paredes de oscuridad mugrienta. Sin saber cómo, al cruzar una puerta siguiendo a una camilla, hemos retrocedido treinta años. Son los años ochenta. En los años ochenta tú no eras viejo aún. Ni delgado. Ni la voz te temblaba. Ni me mirabas con el miedo ahí, por detrás de tus ojos. Ni preguntabas. Entonces era yo quien hacía las preguntas. Tú tenías las respuestas.

-¿Han visto algo?

-Nada papá. Nada, tranquilo.

-¿Dónde me llevan?

-A la planta. Te quedas ingresado. Quieren hacerte algún estudio más.

-He oído algo de Paliativos.

-Tú estás como una tapia, ya lo sabes.

-Y algo de una mancha en el cerebro.

-Ah…., ¡eso!- toso- es que, es…, es que, es lo que tiene la Resonancia, sale todo. Es el serrín. Yo ya lo sospechaba.

¡Joder! Dicen los libros que con un tumor en el cerebelo no se calcula bien. La bofetada ha dado del todo en la diana. Me duele media cara. Siempre tuvo la mano muy ligera. Y grande, muy, muy grande. Mi hermano El Mayor, callado, abre los ojos mucho y luego sigue andando. El celador ya tiene algo que contar en casa, al acabar la guardia.

***

Como niños ante una profesora contamos las baldosas de terrazo, avergonzados.

-Pues sí, vamos a tener que sujetarle- discreta manera de decir atarle- Ayer se escapó por la noche y se fue dando un paseo por la planta, de madrugada. Se puede caer, por el tumor, ya saben… Se perdió. Se metió en una cama que no era la suya. Y luego….

-¿Luego?, ¿hay algo más?- dice El Mayor, bajando mucho la voz y la cabeza.

-Era de una señora, pobrecilla, también terminal. No la quería dejar. Le dijo que se buscara otra por ahí, que le dejara en paz.

Él luego nos dirá que era una quisquillosa, que vaya humos, total, porque se confundió un poquito.

Otros nos hablarán de plazos y de adioses.

***

-Manuel, ¡Manuel! ¿Cómo está?-La residente, aún sin la distancia que los años y los muertos le darán, sonríe.

-Muy bien, aquí.

-Me han dicho las enfermeras que por las noches habla y creen que habla con alguien. ¿Ve usted a alguien qué no está?- Se pone colorado y se mira la barriga- Manuel, ¿ve usted a alguien qué no está?

-Shhh….., shhh- se decide al fin- Sí- levanta la mirada- A ella.

-¿A quién?- Él vuelve los ojos hacia mí.

-A mi madre. Murió hace quince años.

-¿Cuándo la ve?

-Todas las noches- Murmura. Llora muy quedo, escondiendo la cara entre las manos.

***

-Me sigue pareciendo muy mal, y no me vas a convencer- Insiste- Me tenías que haber dejado ir. Soy tu padre- Grita enfadado.

-Papá, no seas ñoño, yo ya tenía una edad. No era una cría. Es lo que pasa cuando haces la Tesis tarde, hay cosas que ya no quedan bien. Mi padre ahí ¡valiente cursilada!

-Pues a mí me hubiera gustado. En el Salón de Grados, con el Tribunal, y tú defendiéndola. Me hacía ilusión¿Qué importan los demás?

-Está bien ¿Qué te pasa hoy, desayunaste tigre? Ya no tiene arreglo, así que hablemos de otra cosa. ¿Te leo el periódico?

-Vale

-¿Te llevo al baño antes?

-No, no, por Dios. Quiero decir, que no, que no hace falta. Lee, lee.

Un par de horas más tarde llega El Mayor.

-Antes de nada, Paco, al baño, al baño- pálido, balbucea.

Sale unos minutos después, el rostro relajado, feliz.

-¿Se puede saber por qué no te podía llevar yo?

– Hija, no te lo tomes a mal, pero…. es que las mujeres subís el pantalón del pijama…….. que lo capais a uno.

***

Ya no se escapa, ni estorba en camas ajenas por la planta. La máscara de oxígeno le queda casi grande. Las palabras, muy pocas, se enredan en su voz. Salen gargarizadas a través de la máscara.

-¡Fea!- Será la última palabra que me diga.

En la defensa de la Tesis, ante el Tribunal, se hubiera aburrido, estoy segura. Un tema tan árido. No habría entendido nada.

***

La residente me mira compasiva. Sé que no me cree. Yo no me creería en su lugar. Porque estuve hablando con su mano derecha. Durante todo el día. Nos dijimos adios. No se enfadó conmigo. Aunque le hice esperar. Llegando tarde. Genio y figura hubiera dicho. Pero fue él quien se encaminó a la sepultura.

***

El Mayor y yo hemos registrado su casa. En silencio. Escrituras, acciones, papeles en cajones, apilados. Sin orden ni concierto. Como era de esperar. Genio y figura. Abrimos su caja de caudales, el nombre que le puso. Nunca lo cambió. Dentro estará mi Tesis. Y algo más que sólo entenderá El Mayor.

“Mis padres me engendraron

para el juego arriesgado y hermoso de la vida”

Jorge Luis Borges

castaño para padre pilar
Detalle de un castaño – Foto de BABIOGRAPHY

Pilar Rubio

Pilar Rubio Ha publicado 58 entradas.

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