Método español para extranjeros – por LUIS CASAS LUENGO

Nos falló el plan. Sin que hiciera falta emborracharle, @sevillegauthier se comprometió él solito a aprender español.

Nos emborrachamos, pues, para celebrar su compromiso. El mío: recomendarle lecturas asequibles que le permitan pillar vocabulario.

Y así, resacosos, en esta mañana de luz

(que ya es mala suerte que hoy haga este sol en este invierno que no acaba),

despacito y sin hablar

(que la resaca me hace perder el poco o mucho inglés que sé)

nos acercamos a La Buotade a por el consejo de Mercedes.

(rezando para que hoy tenga, ella sí, un buen día)

Y eso parece.

Mercedes se ocupa de que Bobo, el hijo guapo de Elena, no pierda el gusto por la lectura. Y hoy lo tiene sentado al lado respondiendo, paciente, a sus dudas.

Mercedes, aquí mi amigo @sevillegauthier. @sevillegauthier, aquí Mercedes – Y caigo a plomo en la silla libre de la tertulia agotado por el esfuerzo de pronunciar el nombre de mi amigo en fonética española para que se me entienda: Sevilgotier.

hʌˈləʊ, Mercedes.

– Este habla raro – Dice Bobo.

Mira, Sevilgotier este es Bobo. Bobo significa ˈsɪlɪ y sí, Bobo es sɪlɪ.

Mercedes que algo de inglés habla, algo pilla: No faltes, Abogado – y a Bobo: Bobo, no pasa nada. Este señor habla en inglés.

Si – se lanza Sevilgotier – Inglés. Hablo poquito español. Entiendo sí. Español. Entiendo. Quiero hablar better.

– Mejor – le digo.

– ¿Mehor? – Se esfuerza Sevilgotier.

Algo así. Mejor que primero pilles vocabulario, luego ya te apuntas a la tertulia y Mercedes te va corrigiendo la pronunciación.

– Pues mira, Abogado te vas quitando la idea. Solo falta que, además de literar a Bobo, acabe de logopeda del Guiri.

Bobo siente la amenaza de compartir a su querida Mercedes y la blinda: USTED COMPRENDE ¿VERDAD Sevilgotier? ELLA NO TIEMPO.

No grites. – Intercedo- Es extranjero, no sordo. Y venimos con resaca. Me vas a asustar al pupilo.

ɪz hi: æŋgrɪ?

– No, no está enfadado, solo es Bobo.

Y pienso: Mira que pasan turistas por Sevilla y que ninguno haya venido a La Boutade cuando Bobo estaba por aquí para que él pudiera saber qué es el inglés. Y ya con los ojos cerrados le oigo decir: Será inglés, pero no está sonrosado. Y me digo que siendo Bobo también guapo debe tener éxito con guiris. Quizás su mercado sea solo hispanohablante. Sea como sea, para Bobo el problema es tener algo que decir, no el idioma en que lo diga. Debe ser fascinante verle ligar. Yo era malo ligando. Yo sí tenía cosas que decir, pero nunca se me ocurría nunca nada. Parado me quedaba. Claro que yo sí necesitaba el palique y Bobo, no. Estoy divagando, lo sé pero me concentro aún más en el problema que me planteo: ¿Es la galanura bastante para ligar? Tengo que preguntar a Sevilgotier cómo era en Canadá. Algo guapo es. Pero ¿ligaría hablando del PAX4 ? A mí explicar qué era la enfiteusis  no me sirvió de nada en aquel Cáceres de los 80. Aquello era la movida, sí señor. Y sin resacas, no como ahora. Pordiossanto qué dolor de cabeza. Si me pudiera dormir aunque solo fueran cinco minutos.

– Como te duermas, cobras.

– ¿Me has leído el pasamiento Mercedes?

– No Abogado que has pegado una cabezada. Levántate. Con la cogorza que llevas eres capaz de dormir hasta mañana.

– Años, podría dormir años…

– Sevilgotier, que es extranjero pero no tonto, lo demuestra: Como Rip van Winkle.

– Apunta, Bobo – aprovecha Mercedes- ese cuento te puede gustar. Debo de tener por aquí algo de Washington Irving

– Quieta ahí Mercedes. Si encuentras algo de Irving es para nosotros que la idea te la ha dado el Guiri. Puede ser un buen ejercicio que lea a Irving en español. Si conoce sus cuentos, le será más fácil entender lo que lee. ¿Verdad Sevilgotier?

– əz juːwɪʃ, Abogado. aɪ laɪk Irving. bʌt aɪ prɪˈf3ːʳ tu red ˈstɔːrɪ baɪ ˈspænɪʃ ˈɔːθəʳ.

– ¿Autores españoles o autores en español?

– bəʊθ.

– Pues ya sabes, Mercedes: buscamos autores en español, sin importar nacionalidad, fáciles de leer y ricos en vocabulario. Hay prisas en que el Guiri se suelte en español.

– Las prisas son malas. Mejor fijamos las prioridades. ¿vocabulario en qué? A ver si va a le vas a ensañar el vocabulario jurídico ese que sirve para nada. Pregúntale.

– Te entiende, ¿verdad Sevilgotier?

– Sí, sí. entiendo. Quiero ir al super.

Mercedes lo mira:

– Vaya .Si me dices que quieres ir a las tertulias de la Academia Sevillana de Ciencias, no me sorprendes más, hijo mío. Como agua para chocolate es una buena novela de recetas.

– A ver Mercedes ¿y dónde va a encontrar este hombre los ingredientes de recetas mejicanas? Para un canadiense, comida mejicana es sólo chili con carne, no creo que esté interesado en un libro de recetas.

– ¿Cocina? Aprender español, no adelgazar.

Mercedes lo mira:

– Si consigues adelgazar con comida mejicana, soy yo la que te llevo a la Academia a que expliques cómo. Pero si es por vocabulario a algún mejicano te tienes que llevar… Pitol puede ser una buena opción: Nocturno de Bujara. Más apropiado no puede ser. Extranjeros perdidos en una ciudad exótica. Sevilla lo fue. ¿es exótica Sevilla mai frend?

– Sí. ¿Cómo dice “cultural shock”?

– Choc cultural.

– Joder . Le sale del alma el taco a Sevilgotier que se desespera cuando pregunta lo que ya sabe.

Mercedes lo mira:

– Ya sabe tacos. Es un cielo.

– Cielo – sonríe el Guiri- Mi favorita española palabra. Yo shock cultural, mucho. ˈv3ːdʒɪn del Rocio, no comprender. Ku Klux Klan no comprender.

Le tapo la boca antes de que lo apedree el párroco de San Juan de la Palma que asoma por la sacristía y grita: ¡Mercedes no solo eres irreverente sino que también te juntas con herejes protestantes!

Y le aclaro al Guiri: Son nazarenos, amigo. Nazarenos. No son del Ku Klux Klan.

– ¿Los nazarenos son del Ku Klux Klan? – Se sorprende Bobo que de un todo, pilla un tercio – En Sevilla hay negros y nazarenos. Más nazarenos que negros. Y en Semana Santa, más nazarenos que sevillanos. Pero dan caramelos, no hostias.

– ¿Hostias? ¿Ku Klux Klan da hostias? ¿son curas? – Pregunta el Guiri que del tercio de Bobo, entiende la mitad.

– Güelcom a la polisemia y a La Boutade más delirante – y Mercedes pone orden: Bobo, calla y lee. Guiri, calla y escucha. Abogado, piensa y habla. Que el problema lo has traído tú.

– El Guiri no es un problema, es un cliente.

Macarena, mi casera, se acerca: ¿Cliente? ¿No buscará piso su amigo el extranjero, no? Tengo un bajo interior monísimo que le puede encantar.

– No, Macarena. El Guiri ya tiene casa. Y márchate – le ordena Mercedes – que el hacer negocios te hace olvidar que tienes veto en La Boutade.

Sevilgotier la despide con una sonrisa. Y ya solitos los cuatro, continuo:

– A ver, si lo que tiene es un shock – y pronuncio ʃɒk y no choc, que se me va pasando la resaca y recupero mis habilidades en lenguas bárbaras- si lo que tiene, digo, es shock cultural, el Guiri tiene que leer La tesis de Nancy. No es que vea yo a Sevilgotier alquilando un caballo para subir a la Giralda, pero a lo mejor sí le ayuda a saber qué es hacer el paripé y que las casas amarillo albero no son de estilo californiano. Se reconocerá en Nancy.

 NANCY

– Abogado, lo puedes hacer mejor. Descubrir a Ramón J. Sénder a estas altura, no es de recibo. Pero si Sénder ha de ser el guía del Guiri, mejor que lea Mr. Witt en el Cantón. Era prejuicioso el tal Mr. Witt, no sé si lo será tu amigo, pero a mí me hizo gracia cómo la de Cartagena le pone las pilas al inglesito y lo culturiza casándose él.

– Mucha cultura le da, sí. Para que Mr. Witt acabe … pero me callo. No voy a reventar el libro.

– ¿Reventar? No entender reventar – se preocupa el Guiri.

– Es verdad, ahora se dice spoiler. No te cuento qué acaba haciendo Mr. Witt, tendrás que leer la novela. Mercedes búscala.

– En eso estoy, pero no la tengo y encargos no acepto. Pero acabo de encontrar Riña de Gatos. Este le puede gustar. Es un premio Planeta y, sin embargo, bueno. No hay spoiler posible, supongo que tu amigo sabe cómo acabó la República.

RIÑA GATOS

– Sí, conozco. Gatos is cats?– y yo asiento- Gatos y república, no entiendo.

Y Bobo animado le explica:

– Gatos es un sobrenombre para los madrileños. Los madrileños son los de Madrid. Madrid es la capital de España.

El Guiri, educadito, le da las gracias y lee la contraportada.

“Un inglés llamado Anthony Whitelands llega a bordo de un tren al Madrid convulso de la primavera de 1936. Deberá autenticar un cuadro desconocido, perteneciente a un amigo de José Antonio Primo de Rivera, cuyo valor económico puede resultar determinante para favorecer un cambio político crucial en la historia de España”.

Diez minutos tarda. No es mucho, le concedo, para leer un párrafo si es en un idioma que no conoces. Diez minutos, diez, que en silencio Mercedes y Bobo le miran expectantes. Diez minutos que yo hubiera aprovechado para pegar una cabecita. Diez minutos que bastan para ampliar la tertulia con la aparición de Paco El Poli

– Muy buena la novela esa, sí- Informa al Guiri, desavisado de su nivel de idioma– Como miembro de la brigada contra el expolio del patrimonio cultural no dejo de preguntarme cuántas obras se perderían durante la guerra. Cuánta obra financió a ambos bandos. Pérdida de patrimonio mueble quiero decir. El destrozo en inmuebles estuvo claro desde el principio.

– ¿Mueble es mesa, silla … no? – Me pregunta agobiado el Guiri.

– Sí. Los bienes pueden ser muebles, inmuebles y semovientes – le informo.

– La cabra tira al monte Abogado. No permitiré que Sevilgotier hable como un letrado– Mercedes hace pública su decisión de adoptar al extranjero: Al Abogado, ni caso mai frend. Te llevas Riña de Gatos y empiezas por ahí. El jueves próximo te vuelves solo y te voy recomendando más.

– Estupendo. Estupendo – nos informa Sevilgotier- es mi segunda favorita española palabra. ¿cuánto el libro?

– Treinta euros.

– Coño – y Sevilgotier mira al Poli: ¿Mucho, no?

Espera que el Poli sea ecuánime y defienda a los consumidores ante el potencial abuso de mercaderes aunque, como en este caso, tenga un conflicto de intereses. Cosas de guiris. Y como Paco no va de uniforme contesta: Un precio estupendo. Qué buena edición. Mira la encuadernación. Cosida. Estas cosas ya no se ven.

– Paco, para. Ya te has ganado que Mercedes no te eche de casa, pero soy el amigo-abogado de aquí mi cliente-amigo y no cuela. Cinco euros.

– ¿Cinco? Con eso no pagas ni el libro ni mi consejo. Quince es mi último precio.

– Diez.

Catorce.

– Once.

Doce.

– Trece– Acaba con el regateo el Guiri: Los números sí sé.

– Trato hecho… Y tú, Abogado, quince más por el Pitol.

– Suelta la mosca, Sevilgotier, anda.

– ¿Qué mosca?

Lo dicho: tiene que leer La tesis de Nancy. Pago yo, que ya haremos cuentas y nos alejamos.

– ¿Te ha gustado La Boutade?

– Falta el Toreador.

Luis Casas Luengo

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