Mejor un poquito ingenuo y desmemoriado – por PEDRO PABLO MIRALLES

Nunca me ha gustado hablar de mí pues lo considero, como poco, ridículo. Pero de lo que voy a hablar entiendo que nos afecta y pertenece a todos y por eso lo voy a hacer aunque con cierto reparo y mucho respeto.

No soporto la venganza, el rencor, el odio, la mentira, ni la envidia. De todo eso nunca, nunca, nunca. Lo aprendí de pequeñito y por eso considero que sentir y pensar así no tiene especial merito por mi parte ni soy el único. En ocasiones no es fácil practicar esa conducta pero tengo como un resorte automático que me lleva a su rechazo inmediato aunque en ocasiones me queme hasta el alma, me duela y sufra por dentro como cualquiera al intentar ser consecuente. Soy una persona normalita, del montón y no me cansaré de decir que mejor ser un poquito ingenuo y desmemoriado que caer en esos errores. Y quede claro que también incurro en ellos como to’ quisqui. Que nadie se lleve a engaño, todos tenemos nuestros defectos, muchos y grandes, unos los sabemos, otros nos los descubrirán otras personas y también los habrá que detectemos nosotros mismos a lo largo de la vida.

Venganza, rencor, odio y envidia corroen, son puritita violencia contra el próximo y contra uno mismo, no conducen a ningún lado salvo a la ponzoña del vivir y a la cloaca de lo peorcito del ser humano, generan porquería y, sobre todo, son violencia y de violencia nada, nunca. Siempre hay que aprender a olvidar en la mente y aparcar en la memoria todo lo que de venganza, rencor, odio o envidia se nos pase o intente pasar por la cabeza o el corazón. De lo contrario el edificio de la vida y del alma se derrumba como un castillo de naipes y ambas, que son lo mismo, están para vivirlas de verdad, de forma pacífica y compartida, son belleza y felicidad.

Cuando se escribe hay que hacerlo de forma sincera y que se entienda, uno debe decir lo que le sale de dentro en ese momento y de lo contrario mejor no escribir. ¡Que difícil y comprometido es escribir y más cuando después se publica para que se lea, para que se conozca! Pero merece la pena, es un sano ejercicio que te enseña cada día tanto y tanto, sobre todo cuando los lectores te hacen llegar sus comentarios de mil formas y maneras insospechadas.

embarcadero-infinito

Pedro Pablo Miralles

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3 comments

  1. Gracias Pedro Pablo por escribir a golpe de latido. Me encanta. Y sí, desde luego no es un mérito, pero no está de más que obligues a la memoria a ser voluntariosa para hacernos ingenuos y desmemoriados con la venganza, la violencia y el odio.

  2. Siempre se agradece leer palabras sinceras y sin artificios como las tuyas. Te admito que no soy imparcial , pero de persona normalita ¡nada! =D
    Un abrazo!

  3. Pedro Pablo, este artículo me ha suscitado muchas más ideas todavía que el referido a Cambalache. Como dijo en su día Bergamín SOY SUBJETIVO PORQUE SOY SUJETO. SI FUERA OBJETO, SERIA OBJETIVO.
    Desde mi subjetividad quiero manifestar que la lectura de este artículo, aunque tú lo has planteado desde una perspectiva laica, ha producido en mi resonancias de textos neotestamentarios, que me llevan a la conclusión de que las transformaciones sociales no se consiguen con actuaciones violentas y vocingleras, sino con la radical conversión interior de las personas que formamos la sociedad en seres compasivos y solidarios.

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