Me gusta, por JAVIER PECES #escritos

Es solamente un gesto, un pequeñísimo icono, pero guarda en su interior la inmensidad de los comportamientos humanos. Desde la menos disimulada admiración hasta la ironía más retorcida.
Detrás de cada “me gusta” se esconde, deseando salir a la palestra y sacar pecho, un torrente de sentimientos que se entregan al placer de la coherencia unas veces y se reservan el derecho a la contradicción en otras ocasiones.

Aquí reside la grandeza y la miseria del gesto. No podemos conocer con certeza la intención de quien pulsa el botoncito. Puede que quiera expresar su cariño y admiración a la persona, o tal vez esté afirmando que es de su interés aquello que publica. Pero también se ha de considerar, igual que ocurre en eso que se ha dado en llamar psicología inversa, la aviesa intención de criticar lo publicado o denostar al que lo pone en circulación.

En resumidas cuentas, que un “me gusta” en manos de un malvado es un “te odio”, o tal vez un “qué porquería”. O quizás es un “vaya maravilla” o un “te quiero con locura” si se desliza entre las puntas de los dedos de un secreto admirador. Lo mejor y lo peor es que no hay forma de saber sin preguntar. Sería más sencillo si pudiéramos apoyarnos en la lengua de los gestos que hablan nuestros cuerpos, pero es bien conocido el dicho: “lo que la vida real separe, que no lo reúna ninguna red social”.

Cada vez es más raro encontrarse con la gente allende las barras de los bares o retozando en las verdes praderas de la universidad. Tenemos menos tiempo y más cansancio por culpa de este loco estilo de vida llamado occidental. Nos falta el dato del guiño de aquel ojo que invalida la frase, convirtiendo en irónico un comentario al margen o trivializando una afirmación realizada en tono de máxima gravedad.
Para complicarlo todo, por si la niebla no fuera suficientemente espesa, llegó como si tal cosa el niño de la camiseta y multiplicó en colores las opciones. Se aseguró el estupor generalizado convirtiendo el “me gusta” en un buen puñado de reacciones diversas.

Y así pasan mis días, sin saber muy bien si me enfadan las ganas de abrazarte, me divierten tus devaneos con terceros y terceras o me entristecen tus fotos de gatitos. Supongo que no faltarán los clásicos que sigan fieles al viejo dedito azul de toda la vida, negándose a diversificar sus reacciones entre “me enfada que te adoro” y “me divierte que desnudes tus asuntos”. Allá cada cual.

 

alegria

Javier Peces

Javier Peces Ha publicado 35 entradas.

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