Me encantan las librerías – por CRISTINA LÓPEZ-SCHÜMMER

Me encantan las librerías. Todas ellas. Cuando paso cerca de una librería sé lo que deben sentir los imanes cuando los atrae el acero; no me puedo resistir, tengo que entrar. Estoy convencida de que esta querencia mía la aprendí de mi padre ¿o es que esto no se aprende, se hereda? No lo sé, pero en mis recuerdos veo a mi padre ensimismado acariciando, con sus gafas de miope en la mano, la portada de un libro, luego de otro cogidos de algún estante de la librería Miessner. Le veo pasar las hojas lentamente para asomarse a la portada, al prólogo, al índice, al “erase una vez…” del primer capítulo. A mi se me hacían eternas aquellas paradas y me preguntaba qué buscaba mi padre entre las hojas de esos libros, “papá, ¿ese es el libro que buscas? ¿te lo vas a comprar?” y él me acariciaba distraído la cabeza y lo dejaba para coger otro y otro, y luego otro. Yo lo imitaba; imitaba su concentración mientras lo observaba de reojo, pasando las hojas a su ritmo y entornando los ojos igual que hacía él, pero me aburría entre las paginas de “La hilandera holgazana”, “El soldadito de plomo”, “El capitán Trueno” o “Mortadelo y Filemón”, y terminaba muy pronto de hojearlos, sin haber encontrado – fuera lo que esto fuera- lo que yo buscaba.
Borges soñó una bibiloteca que tuviera todos los libros de todos los tiempo, pero, a pesar suyo ese paraíso de papel no existe. Yo, como Borges, sueño en librerías en las que no tenga que oír siempre la misma palabra: descatalogado, y por eso, muchos de mis libros yano los compro en librerías de la calle. . Pero me resisto a abandonar esas filas de estantes señalizados con sus rótulos de “Narrativa hispanoamericana”, “Más vendidos”, “Novedades Historia” “A – C”, “N – P”…, y a ladear la cabeza y desplazar los ojos por los anaqueles con la esperanza de que un libro me seduzca – yo creo que no somos nosotros los que elegimos los libros, son los libros los que nos eligen a nosotros -.
Y cuando entro en contactos con las filas y filas de libros en una librería, cuando salto de los anaqueles con libros en vertical a las mesas con libros en horizontal, todavía me late el corazón y siento mariposas en la boca del estómago.

LIBRERIA BONITA1

 

Cristina López-Schümmer

Cristina López-Schümmer Ha publicado 38 entradas.

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