¡Más música! – por PEDRO PABLO MIRALLES #escritos

Pienso en el tema que voy a escribir y enviar para su publicación en Las dos Castillas la semana próxima. Vuelvo a pensar y así llevo un par de días dándole vueltas a diferentes temas, prosa, poesía, relato, cuento, pensamiento, reflexión y quizá, además, algún dibujo.

Y me decido a poner música con la que encontraré antes y mejor la tranquilidad necesaria para meditar y poder escribir. Pensé en escoger Bach, demasiado profundo para un día como hoy, lluvioso, gris, sin frío pero destemplado. Luego me vino a la cabeza Beethoven y lo descarté porque no quiero solemnidades. Se me ocurrieron Haydn, Chopin, Adalid, John Field, Schubert… De pronto, sin saber muy bien por qué, me decidí por Mozart. Quizá haya sido porque imagino que todo sería más alegre y llevadero, más fácil para arrancar en la escritura. Sonatas y conciertos para dos pianos, Radu Lupu, Murray Perahia.

Al poco, sin proponérmelo, abandono mis proyectos e ideas sobre las que había pensado escribir, cierro mi cuaderno de notas, con la mirada algo perdida me quedo ante la pantalla del ordenador y los dedos de mis manos sobre el teclado se mueven, despacio y deprisa. Mozart y el piano pueden conmigo, con mi espíritu, mi pensamiento, mis sentimientos. Y me dejo llevar, junto letras, aparecen palabras, surgen frases, no sé muy bien lo que escribo, pero sé que escribo y no paro de escribir. Entro en la música y la música entra en mí. Me siento a gusto, pienso, siento, pasa el tiempo, cuánto tiempo ni lo sé ni me importa. Disfruto de mi espiritualidad y aparece esa búsqueda del lugar místico que nunca se alcanza, recidiva. Búsqueda inevitable que me permite vivir. ¡Mi alma, el alma!

La música es algo así como dar un paseo por el campo, al aire libre, en los caminos de un bosque, en la montaña, frente al mar, frente al viento, acompañado o en solitario, pero en silencio para escuchar la música y ver la luz. Me integro sin el más mínimo esfuerzo en la música y la música me envuelve y cobija con gran delicadeza y luminosidad.

La música puede conmigo, con todos y con todo. ¡La música! ¡Más música! ¡El mundo necesita música, más música!

Parte de lo que escribo lo guardo para otra ocasión y decido enviar a Las dos Castillas este texto sucinto que intenta expresar, con mayor o menor acierto, la esencia de todo lo escrito. Seguiré un ratito con Mozart y su piano. Después de este vuelo, descansaré de la escritura e intentaré aterrizar suavemente desde la música en este grato final de la tarde.

 

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La música es el único camino hacia lo trascendente. Wolfgang Amadeus Mozart

Pedro Pablo Miralles

Pedro Pablo Miralles Ha publicado 201 entradas.

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