Luz en la sombra – por ELENA SILVELA

En la vida ocurren cosas, ocurren cosas sin parar, miles de cosas grandes y pequeñas. Muchas nos pasan desapercibidas y el Universo se resiente por nuestra falta de atención. Todas son importantes y ocurren por algún motivo. Ese motivo suele tener el mal gusto de revelarse pasado un tiempo, para unos más eterno que para otros.

Alguien muy querido ha venido a buscarme tras mucho tiempo de silencio, para nada en particular y para mucho en general. No me ha encontrado en el mejor momento; protegida en mi madriguera, no tenía la más mínima intención de salir al exterior. Pero que te busquen está bien. Rectifico, está muy bien. Pero que muy bien. El cariño es un motor potente. Se reconoce su runrun a la legua.

Conversación cálida, lugares comunes, vivencias tan familiares que parecen haber ocurrido ayer mismo. Es persona de inquietudes variadas, su último propósito es averiguar el sentido de la vida. Para qué venimos a este mundo, cuál es el propósito de nuestra vida. Un asunto de auténtica ciencia ficción. Cierto es que nunca lo he pensado mucho, convencida de no dar jamás con la respuesta, pero diría que el sentido de la vida es algo tan simple como vivir. Y me dirá, “vaya conclusión, como si vivir fuera algo tan fácil”.

Me refiero a vivir de manera apropiada al mundo. No se trata de vivir bien, sino de vivir haciendo bien. Acercando a quienes queremos y alejando, sin hacer ruido y sin desearles mal, a los que no vibran de la misma manera que uno. Sin permitir que se haga más daño del que el propio destino impone. Vivir haciendo que las acciones propias importen, para uno mismo y para los demás. Siendo responsable, de algún modo, de la felicidad de quienes están cerca. Observando cómo el bien de los demás produce más bien y aplicando el cuento. Vivir de tal forma que se haga luz en la sombra. Vivir apreciando las cosas buenas, agradeciendo lo que te dan, especialmente lo no pedido. Fortaleciendo la resiliencia. Ayudando a construir la resiliencia de otros para que luego puedan enfrentar mejor la adversidad. Vivir de manera que importe. Sonriendo, abrazando. Hablando, calmando, atendiendo. Contabilizando los dones y regalos y dando gracias por ellos. Nada de toda esta lista es fácil.

No sé si el sentido de la vida es exactamente lo anterior pero, sin todo ello, la vida no tiene sentido. Sin ello, no podré arrancarle la sonrisa, la sonrisa más bonita del mundo entero, y eso sería un desastre.

 

Fotografía de Elena Silvela

 

 

Elena Silvela

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