Los problemas y las enfermedades, ¿existen? – por PEDRO PABLO MIRALLES – #escritos

La inmensa mayoría de lo que llamamos problemas en la vida, son una  auténtica gilipollez que no deberían ser objeto de atención ni preocupación pues no son realmente problemas sino nimiedades, pequeñeces sin entidad e importancia y ya se sabe,  gilipolleces las mínimas y a ser posible ninguna. Los problemas son otra cosa muy distinta.

Pero ¿qué son los problemas? Son aquellas situaciones que se nos perturban gravemente en cuerpo y alma, que se nos presentan en la vida las más de las veces de forma inesperada, que nos hacen ver que son realmente eso, algo que merece nuestra atención y dedicación para tratar e intentar darles solución efectiva y adecuada. En muchas ocasiones detectamos los problemas en los demás, en los próximos y procuramos ser solidarios como si de nosotros se tratase.

Dicen que no hay enfermedades sino enfermos y es cierto. Pero como está claro que también existen las enfermedades, pero menos si los enfermos deciden lo contrario, esta actitud ante la enfermedad es el mejor tratamiento a pesar de lo que diga el peor de los diagnósticos médicos. En muchas ocasiones detectamos las enfermedades en los demás, en los próximos y procuramos ser solidarios como si de nosotros se tratase.

Para la armoniosa y sosegada vivencia de los problemas reales y las enfermedades ciertas, no las ficticias o las artificiosamente creadas por quienes dicen padecerlas e incluso quienes las diagnostican, nada como ejercitar la mente, ese sexto sentido del ser humano que tenemos muy abandonado y que está al alcance de cualquiera llegar a él mediante la práctica habitual de la meditación. Por medio de la mente y su ejercicio llegamos a comprender la ligación entre cuerpo y alma y nuestra pertenencia al universo del todo y de todos. A mayor meditación menos problemas y enfermedades, la mente lo puede todo, bueno, casi todo, dejémoslo ahí, hoy no me quiero poner muy trascedente y quisiera dejarme llevar por la mente de la forma más libre posible.

Para terminar seguiré el buen criterio de mi buen amigo Luis Garau Juaneda, quien no se cansa de repetir esta advertencia: “la cita de las fuentes de conocimiento es buena para la salud (y, además, te hará sentir mejor)”. Por eso quiero decir que no sé de cierto quien fue el sabio autor de esa frase que dice “no hay enfermedades sino enfermos”. Los más la atribuyen al gran fisiólogo francés Claude Bernard (1813-1878), otros al contraria contrariis curantur (los contrarios se curan por los contrarios) de Hipócrates (460-370 a J.C.) que después cultivó Galeno (130-200/216) y, en fin, también los hay quienes, a pesar de esos antecedentes, se atreven a señalar al docto hispano Marañón (1887-1960). Me inclino a pensar que probablemente no exista más autor de esa frase que la sabiduría popular que se la toma en serio, procura respetar y la transmite sabiamente de forma oral de generación en generación.

 

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Fotografía de BABIOGRAPHY

Pedro Pablo Miralles

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