Los presocráticos – por DANIEL CARAVELLA

Me ando, que me ando en estas cosas mías del apoyo escolar y cierto es, y gracias a Dios, que este trajín me ocupa tiempo suficiente como para no poder hacer esto de soltaros mis cosas de vez en cuando con la continuidad que me gustaría. En fin, “gracias Señor por enseñarme y por esa paciencia infinita que tienes conmigo…”

Ella es como un cervatillo, alocado, ingenuo y en ocasiones, cada día un poco más, una libre pensadora defensora de todos los derechos de animales, vegetales, e incluso hasta de los humanos. A sus dieciséis, la vida le ha puesto delante de la Filosofía como asignatura troncal dentro de su plan de estudios de primero de bachiller. “Eso es fantástico”, pensé, “te vendrá bien para razonar y usar la lógica siempre y cuando el profe no sea un tostón de esos que se dedican a la teoría pura y dura y abra o establezca tertulias entre vosotros con el fin de provocar debates enriquecedores con diferentes puntos de vista, siempre razonados”.

Como siempre pasado el tiempo oportuno de clases, y con las prisas de los exámenes, nuestra joven gacela se presenta justo el día de antes del examen con sus dudas manifiestas sobre los dos primeros temas que tiene que saberse a la perfección para el día siguiente.

– Querida, ya sabes que no obro milagros, para eso me encomiendo a los santos. Pero, en fin, son dos temas. Como es habitual, tus apuntes parecen un solar, solo tienes subrayado los encabezados.

– Sí, verás, he marcado lo que va a entrar y ya he estudiado los apuntes que nos ha dado el profesor un rato antes de venir.

– Me alegra saber que ya te has puesto. ¿Qué te sabes para ir ganando tiempo?

– Algunos conceptos. Por ejemplo, se definir Filosofía.

– Mira, me alegro, ya tenemos mucho andado.

Ojeando los apuntes y como es habitual en estos casos aparecen Platón, “el Mito de la caverna”, Aristóteles, en fin devenires de unos y otros en esto de la razón y el conocimiento, las ciencias, etc.

– Bueno, esto tampoco es tan complicado. Lo subrayamos, y te lo aprendes. Eso sí, tienes muy poco tiempo para ello, así que ponte las pilas que no llegas.

– Vale, pero tú me lo vas contando y así yo me lo voy aprendiendo.

– Sabes que eso no funciona. Debes, al margen que yo lo lea en voz alta al tiempo que vamos reseñando lo más importante, estudiar los temas y saberlo a conciencia.

Las dos horas se pasaron volando, entre subrayado y explicaciones sobre las cuestiones, dado el lenguaje simpático de los apuntes que parecían más bien un corta y pega, que a la joven gacelilla le surgían al paso.

– Ea, marchando para casa y después a seguir estudiando.

– Vale, así lo haré, aunque estoy cansadísima, no sé si aguantaré mucho.

– Más te vale.

– ¿Por cierto? me tienes que explicar un concepto que nos ha dicho hoy el profe que entra.

– ¿Ahora? ¿No me lo has podido decir antes? ¿De qué se trata?

– Es que nos ha dicho el Profesor que está muy relacionado con la situación actual y que pensemos sobre ello.

– Vale. Da igual, venga, dime de qué se trata.

– De los Presocráticos.

– ¿PRESOCRÁTICOS? No veo relación alguna con temas de actualidad. No veo por ningún lado la vinculación de Tales, Pitágoras, Heráclito, Parménides, con temas de ahora. ¿Estás segura de eso?

– No te enteras. Sí. Además nos lo ha escrito en la pizarra claramente y nos ha dicho “Analizar el siguiente concepto que está muy vinculado con los temas actuales” “PRESO – CRATICO”. Preso que procede de detenido, y Cratos de democracia.

El silencio fue sepulcral y de pronto eterno. Sin embargo había que dar una respuesta lo suficientemente convincente para intentar salir airoso de la mejor manera posible, y sin arremeter contra el sobresaliente profesor.

– ¿Estás segura de eso? No habrás cambiado el guión de sitio. Que una cosa es un prefijo, Pre- Socrático, y otra muy distinta esto.

– Yo diría que sí, aunque ahora me asalta la duda. Lo comentaré por el grupo del whatsapp a ver qué me dicen. Uy, que lata, no tengo datos. Bueno, luego te mando un mensaje.

– Tranquila, no pasa nada, luego cuando te enteres bien, lo comentas con tus padres, seguro que ellos te orientan al respecto incluso mejor que yo. Venga, ya me contarás que tal tu examen.

– Adiós hermano.

– Adiós.

Me quedé sentado un rato pensando antes de irme a casa. ¿Esto es así? ¿Puede esto ser una forma de debatir sobre un tema? ¿Una forma tergiversar las cosas bajo el amparo de los grandes pensadores griegos? o ¿Paranoias mías? No sé, aún no he recibido mensaje al respecto. En el fondo espero que haya sido una ocurrencia de mi gacelilla y no una tendenciosa malignidad del Profesor.

“El juez no es juez para convertir la justicia en favor, sino para juzgar sobre lo justo e injusto. No para favorecer a tal o cual, sino para juzgar con arreglo a justicia” Sócrates.

 

Sócrates

Daniel Caravella

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