Los ojos, por GUILLERMO ESPINOSA #poema

Las contrapartidas vienen siempre,
contramedidas cayendo de las panzas
de aviones panfleteros
que arrasan las alas y las terrazas,
que endulzan lo amargo de la cafetera.
A lo largo y ancho del día
se suceden lloviznas, gentes,
sale de su rutina el padre
yendo a la compra, y la madre
aparece tras las cortinas perennes,
esperando a la tormenta
que cede el roce del sofá.
Renacen, despiertan brotes que
creyeron muertos tras el frío,
abandonados en los páramos
que delimitan tiestos de barro
recién hechos a mala idea;
llaman a la puerta de uno,
mendigan susurros y un vaso de agua,
y ahí, en la ventana multicolor
se arrojan junto a las pinzas
de la ropa obsoletas, observando
melancólicos los tendederos llenos
de palomas grises y todo el suelo
del patio con montoncitos
de caca de paloma
y horribles arrullos por la mañana.
El vapor sube
hasta cegarles los ojos y las narices,
el golpeo de las teclas
produce notas que
significan olas en la marea,
agua subiendo arena arriba,
a la derecha en las teclas agudas,
apagándose a la par que el sol
cuando se lo traga la mar
en el horizonte.
Ya excavaron otros estos hoyos,
pero mis ojos son míos
y ellos ven aunque yo no quiera,
aunque nada les impida
apartar la vista y no la aparten.
¿Cuánto de ojos hay en cada mirada?
¿Cuánto de humano en cada persona?
¿Cuánto de verdad en todo esto?
¿Cuánto de desgarro en cada amor?
¿Cuánto de mentira en cada verso?
¿Cuánto de beso en cada boca?
¿Cuánto de torrente en cada riada?

horizonte-1

Guillermo Espinosa

Guillermo Espinosa Ha publicado 9 entradas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *