Los amores de Will (XIV): ojos como estrellas fijas

Llevamos ya catorce sonetos hablando de este noble joven del que Shakespeare habla y va siendo hora de preguntarse quién pudo ser esta persona por la que bebía los vientos el amigo Will. Atendiendo a la opinión de Peter Ackroyd (Shakespeare. The Biography), un candidato pudo ser el Earl of Southampton (un earl es un título nobiliario sin equivalente en España). Parece ser que este mancebo se negó a casarse con Lady Elizabeth de Vere lo que justificaría el empeño de Shakespeare por convencerle de que lo hiciera. Sin embargo, todo este sainete ocurrió en 1591, una fecha demasiado temprana, dado que los sonetos los comenzó a escribir en 1595.

Otro posible candidato podría ser William Herbert, el futuro Earl of Pembroke, que en 1595, cuando contaba con la edad de quince años renunció a tomar en matrimonio a la hija de Sir George Carey. Otra prueba que avala esta hipótesis, aparte de la concordancia cronológica con la redacción de los sonetos, es que el padre de William Herbert era el patrón o mecenas de la compañía a la que pertenecía William Shakespeare en esa época, y podía haber instado al dramaturgo a que ejerciese “persuasión poética”.

El soneto XIV introduce el tema de la videncia: Shakespeare puede predecir el futuro del joven, no a través de la astrología convencional, sino leyéndolo en sus ojos que son como “estrellas fijas” (antiguamente se designaba como estrella fija a todo cuerpo celeste que no mostraba un movimiento aparente, como el que realizan el sol, la luna y los planetas).

Sonnet XIV
Not from the stars do I my judgement pluck;
And yet methinks I have Astronomy,
But not to tell of good or evil luck,
Of plagues, of dearths, or seasons’ quality;
Nor can I fortune to brief minutes tell,
Pointing to each his thunder, rain and wind,
Or say with princes if it shall go well
By oft predict that I in heaven find:
But from thine eyes my knowledge I derive,
And, constant stars, in them I read such art
As truth and beauty shall together thrive,
If from thyself, to store thou wouldst convert;
Or else of thee this I prognosticate:
Thy end is truth’s and beauty’s doom and date.

Soneto XIV
No extraigo mi juicio de las estrellas,
y sin embargo, considero que tengo videncia,
pero no para predecir la buena o mala suerte,
las plagas, hambrunas o bondad de las estaciones;
tampoco puedo predecir la fortuna para cada minuto,
señalando a cada cual su trueno, lluvia y viento;
o decirle a los príncipes cómo irá su gobierno,
mediante predicciones halladas en el cielo:
sin embargo de tus ojos deduzco mis conocimientos,
y, como estrellas fijas, de ellos obtengo dicho arte,
y así la verdad y la belleza crecerán juntas,
si te decides finalmente a procrear;
en caso contrario puedo pronosticarte esto,
tu fin es la muerte y destrucción de la verdad y la belleza.

 

Traducción personal de Pablo Rodríguez Canfranc
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Pablo Rodríguez Canfranc

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