Los amores de Will (LXII): a todos sobrepaso en virtudes

Esta pieza es francamente bonita, especialmente por el giro final en el que el poeta, después de presumir de su propia belleza, reconoce que está marcado por el paso de la edad y que ha confundido su hermosura con la del bello joven, pues se siente una misma persona con él.

Sonnet LXII
Sin of self-love possesseth all mine eye
And all my soul, and all my every part;
And for this sin there is no remedy,
It is so grounded inward in my heart.
Methinks no face so gracious is as mine,
No shape so true, no truth of such account;
And for myself mine own worth do define,
As I all other in all worths surmount.
But when my glass shows me myself indeed
Beated and chopp’d with tanned antiquity,
Mine own self-love quite contrary I read;
Self so self-loving were iniquity.
‘Tis thee, myself, that for myself I praise,
Painting my age with beauty of thy days.

Soneto LXII
El pecado del amor propio posee mis ojos,
y toda mi alma, y  todas y cada una de mis partes;
y para este pecado no existe cura,
está enterrado tan profundo en mi corazón,
que pienso que no hay rostro tan gracioso como el mío,
ni figura de mayor porte, ni perfección más valiosa;
y de mi ser yo mismo establezco la valía,
hasta el punto que a todos sobrepaso en virtudes.
Pero cuando mi espejo me muestra mi ser verdadero,
golpeado y marcado por el curtido de la edad avanzada,
interpreto muy al contrario mi propio amor;
que semejante ser se ame a sí mismo sería pecado.
Eres tú (yo mismo) al que alabo al alabarme,
decorando mi edad con la belleza de tus días.

Traducción personal de Pablo Rodríguez Canfranc

shakespeare

Pablo Rodríguez Canfranc

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