Lo que regresa a uno – por ELENA SILVELA #misescritos

Un párrafo captó mi atención el otro día. No era por la novedad de la temática, era la manera de redactar la idea. Las palabras son sumamente importantes y el orden de colocación resulta de vital importancia para el cerebro que las desentraña. El párrafo decía así: “Todas las cosas que salen de ti, regresan a ti. De tal modo es así que no resulta necesario preocuparse por lo que se recibirá. Mucho más productivo es ocuparse de lo que se va a dar.”

Sabido es que no se puede dar esperando recibir. Aunque se intenta. Permanentemente. Pero el quiz de la cuestión no está precisamente ahí. Se encuentra más bien en el hecho intangible de que dando una determinada cosa, volverá otro tanto de ella en la misma forma y cantidad. Incluso es posible que la cuantía del retorno aumente. Ello funciona en positivo y negativo, pero la polaridad nunca cambia. De una dádiva positiva revierte un hecho positivo, nunca negativo. Y viceversa ocurre lo mismo. Una dádiva negativa jamás revertirá en algo bueno o positivo.

Esto me lleva a una aseveración rotunda. De la amargura se desprenden actos de negatividad sin fin. Es decir, es imposible sonreír y decir una palabra amable cuando el corazón está inundado de sabores agrios. No salen las palabras de cariño. El afecto se pierde y del mensaje áspero se pasa al siguiente, también acre; y se adentra uno en una rueda que gira sin descanso. Gira y gira y parece que el implicado es incapaz de parar y bajarse de tan advenedizo instrumento giratorio. Es entonces cuando al actor amargado le comienzan a llover hechos negativos, incesantemente y sin aparente explicación, en respuesta justa a su naturaleza intempestiva. Siempre ocurre así. Y esa inmensa bola de nieve tiene que parar. Es imprescindible, por el bien propio y por el de todos. En un momento dado, hay que ser consciente de los acontecimientos y ponerles fin. Aunque sólo sea por probar. O por dar descanso a la mente, inundada de mensajes de traición y tristeza. O por intentar dar cabida en la vida de uno a algo bueno, positivo, que traiga una cierta sensación de felicidad.

Es importante ocuparse y preocuparse de lo que se da a los demás. Olvidando lo que se recibe y la respuesta que haya que darle al evento. Dar, dar y dar. El resto llega después. El equilibrio del mundo funciona con una fluidez matemática. Pero nos empeñamos en mostrar al mundo nuestros fracasos en forma de despecho, sinsabor, acidez y un largo etcétera de respuestas automáticas con el mensaje de fondo de siempre: “mira lo que me has hecho y obsérvame con atención…”

Fotografía de ELENA SILVELA

Elena Silvela

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One comment

  1. Ayer entré un momento en Facebook , pero tuve que marcharme rápido, acababa de leer “Lo que regresa a uno” y me encantó. ahora lo acabo de releer, y me parece un artículo magnífico y lleno de sabiduría. Como casi todos hemos pasado algún momento en los que nuestra amargura ha trascendido como negatividad, tu reflexión escrita me hace reflexionar y ayudará a ser mas positivo si se diera el caso. Gracias.

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