Lo peor de ser buena persona

Quizá lo peor de ser buena persona es lo que uno sufre, al contrario de quienes ocultan todo sentimiento para no ver dañada su propia integridad emocional y anímica. Todos aquellos que no piensan en los demás, no valoran lo que les rodea, viven para sí mismos y no se relacionan si no es con un interés premeditado y tienen en su forma de ser su particular felicidad. Una felicidad encubierta, enfangada, que solo vive su realidad en una realidad que no existe. A veces, esperar que la vida te devuelva algo a cambio de lo que tú entregas a los demás es como ansiar que el tiempo que se ha ido vuelva de nuevo.

Siempre dijo, bromeando obviamente, que antes de nacer le dieron a elegir entre ser bueno y estar bueno. Siempre pensó que supo elegir. Y que lo hizo bien. Pero a veces se pregunta… ¿y si no soy como realmente pienso? ¿Y si soy yo quien vive en una realidad que no existe, quien sin darse cuenta trata a quien me rodea como si solo existiera yo?

Es consciente de que todos tenemos nuestros fallos, nuestras pequeñas pegas, nuestros “no”… Cada día que pasa piensa que lo de ser bueno fue una elección que igual no está cumpliendo muy bien. Básicamente porque lejos de apartar en su vida a quienes no merecen estar en ella siempre intentó poner todo para que siguieran en ella y, sin embargo, hoy se van yendo, ellos solos, poco a poco, sin prisa, pero sin pausa…

¿Cuanto está en mi debe? ¿Puede que sea yo quien no esté a la altura de los que me rodean? ¿Y si el fallo está aquí?.

Tan solo sabe que un día decidió pensar en él y tan sólo se quedó con él la compañía más fiel que uno jamás podrá tener. La soledad.

Días en los que estás solo por mucha gente que tengas alrededor tuyo se repiten una y otra vez.

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J. Javier Checa

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