LIBRO. “El momento en que todo cambió” Douglas Kennedy – por MARÍA JOSÉ BARROSO

“El pasado siempre explica el presente”, afirma el protagonista de esta novela. En ese pasado hay siempre un momento decisivo que cambia nuestras vidas y determina el futuro; un momento de unión o ruptura que deja una huella permanente y que es imprescindible tener presente para entendernos. Como una línea en el tiempo, o mejor, un muro simbólico que marca un antes y un después.

En esta magnífica novela de Douglas Kennedy se dan cita unos personajes intensos y creíbles, una gran historia de amor y una precisa reconstrucción de la vida a los dos lados del muro de Berlín, a principios de los 80. Este último es el gran mérito de la novela, desde mi punto de vista, y lo que más me atrajo de ella: el entorno que rodea a los personajes, la presión política del régimen comunista, la crueldad impuesta y la falta de intimidad, la agobiante sensación de sentirse espiados por ambos bandos.

A través de los recuerdos del protagonista, Thomas Nesbitt, nos trasladaremos al Berlín de 1984. Un norteamericano, escritor de libros de viajes, que llega a la capital alemana con la disposición de conocer a fondo las circunstancias de la ciudad dividida y nos ofrece impresiones minuciosas, con una narración perfectamente ambientada y colorista, rica en detalles y reflexiones. Nesbitt se aloja con un pintor irlandés, gay y drogadicto, que resulta tener una personalidad arrolladora. Un “secundario” memorable para esta novela donde se retrata el Berlín occidental más “decadente”, en contraste con lo que se percibe “al otro lado”.

 “Todos nos encontrábamos encajonados por las realidades geopolíticas y por una barrera que no podíamos atravesar. Éramos libres, pero al mismo tiempo estábamos atrapados… por una línea divisora entre ideologías”Y “en medio de la batalla ideológica… se desarrollaba eso que llaman vida cotidiana.”

Mientras tanto, desde el lado oriental, “el muro adquiría la categoría de obscenidad… símbolo del encierro y las limitaciones… un lienzo en blanco sobre el que se reflejaban los miedos y las contradicciones internas de cada uno.”

Nesbitt encuentra el reflejo de todo lo que supone vivir en ese difícil equilibrio cuando conoce a Petra Dussmann y ambos comienzan una intensa historia de amor. Ella, que ha podido pasar al lado occidental, le dará la clave de lo que sufrían a diario…

“El problema con ese lugar era que tenías que traicionar a los demás para sobrevivir. Pero al hacerlo te traicionabas a ti mismo.” En la RDA y especialmente en Berlín oriental, gracias a la Stasi, el régimen comunista se había asentado sobre “una sociedad intensamente vigilada que funcionaba según los principios del miedo y la paranoia”.

Petra es una mujer cuya tragedia iremos conociendo poco a poco, reservada y misteriosa, con un valor insuperable: “Cuando no has tenido mucha suerte en la vida, empiezas a pensar que, si algo bueno se cruza en tu camino, la vida te lo quitará.”

“¿Podré encontrar algún lugar fuera de la tristeza?”, se pregunta. Ese lugar está para ella en el amor que siente por Thomas, “una puerta de escape a todo ese horror” pero, al mismo tiempo, vive condicionada por el amor a su hijo. Un ejemplo del drama vivido por muchas familias, separadas por el muro, sin poder verse ni tocarse a pocos metros de distancia.

“Así funciona el mundo, pero es también un reflejo de nosotros mismos. Nosotros creamos las pesadillas y con frecuencia arrastramos a otros y hacemos que caigan en ellas.”

Kennedy nos deja una historia para que sigamos creyendo en los grandes amores, en el “amor eterno” a pesar de los errores, la distancia y el tiempo; una historia impresa en un momento de división que cambió muchas vidas, para que ningún dolor se olvide, pero avanzando hacia otros que llegarán…

Somos las decisiones que tomamos o como se dice en esta novela: “Somos lo que nos ha pasado”.

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María José Barroso

María José Barroso Ha publicado 70 entradas.

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