La recuperación económica, por RAFAEL DE LA TORRE – #relatos

Hace meses que María mantiene apagada la luz de la cocina, aunque esté nublado, mientras repite infatigable “Dios aprieta pero no ahoga. Saldremos de esta, saldremos. No sé cómo, pero saldremos”.

A veces, cuando nadie la ve,  llora.

-¿Se ha levantado papá?

-Hijo –se seca una lágrima con disimulo para no inquietar a Jorge, hoy puede ser un buen día para un milagro-, te queda el traje que ni al Bradd Pitt ese, el de la Angelina Jolie –el chico sonríe, ha visto el gesto del pañuelo-. ¿Un café? Ahí tienes los zapatos relimpios para que brillen y los dejes impresionados a todos.

Jorge insiste.

-¿Y papá?

Cada día, Eugenio –un viejo de apenas medio siglo cumplido- amanece más tarde y de peor humor. Nada ni nadie le esperan fuera de las sábanas. Le echaron tras mil años en la empresa y hace cuatro meses cobró por última vez el subsidio de desempleo; en breve comerán en casa de su suegra,

-Este curro es para ti, Jorge, ya lo verás –María se acerca a su hijo y le ajusta el nudo de la corbata como acostumbraba con el de Eugenio-, Dios aprieta…

-…pero no ahoga, mamá –finaliza el joven mientras aleja de su cuello con cariño la mano de su madre.

                                                           ***

El joven tiene una cita a las diez con Arturo Clamores,  gerente de Creoentí S.L., una empresa de trabajo temporal. Luego se dirigirán a la oficina del cliente y si a este le agrada más que el resto de los candidatos, si al final tiene suerte, si Dios ha escuchado a su madre al menos una vez o la virgen del Rocío se ha fijado en él por mediación de la ministra de trabajo,  el  joven trabajará cuarenta horas a la semana de lunes a domingo -librará lunes y miércoles o martes y jueves, depende del servicio- por menos dinero del que ganaba su padre en el paro. Es lo mejor, lo único, que ha encontrado.  Un milagro.

-Ha habido un pequeño cambio –comenta Arturo mientras arranca el coche.

-¿No habrán disminuido el sueldo?

-No, no, tranquilo, las condiciones se mantienen pero el proyecto es otro, más… no sé, míralo como un reto, ¿sabes? ¿No te importa, verdad? -¿qué puede decir Jorge?- Verás, se trata de…

                                                           ***

-Parece un tema complicado –responde tras la escueta explicación-, como para alguien con mucha más experiencia. Mi padre trabajó en algo parecido.

El gerente cambia de marcha y responde:

-Si tú no lo quieres, igual a él le interesa.

-Tiene cincuenta años.

Arturo carraspea antes de torcer a la derecha.

-No te asustes chaval, hoy en día todo está en internet.

                                                           ***

María sigue el noticiario en el transistor cuando nota como el presidente del país se dirige personalmente a ella a través de las ondas:

-Ha disminuido el paro en cinco mil y –recalca la conjunción “y”- una personas. Es un claro indicio de la recuperación económica del país que…

El corazón de María acelera. Ese “y” sólo puede ser su hijo.

***

Suena el teléfono. Eugenio, tumbado en el sofá, descuelga y escucha:

-Papá, he aceptado tu antiguo empleo.

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Rafael de la Torre

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One comment

  1. Rafael de la Torre realiza una descripción diáfana sobre la realidad laboral que nos rodea. Escena cotidiana y cercana que describe una situación repetida en multitud de hogares. Sentimiento a flor de piel con un poso de denuncia social.
    Estupendo relato!!!

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