La partida de Juana, por LOLA SÁNCHEZ LÁZARO #EspañaenRetales

Con cuidado, como si se tratara de un recién nacido, Isabel la Católica  preparó el viaje que sellaría el doble enlace de sus hijos con los Habsburgo. Nada dejó a la improvisación; desde el envío de una armada de reconocimiento de la costa francesa – Carlos VIII no se inmiscuiría en sus planes – hasta la elección de los últimos enseres que su hija llevaría consigo. Europa se asombraría ante la magnificencia de aquella nueva potencia emergente. Juana marchaba mientras su hermano, el príncipe Juan, aguardaba a su futura esposa; la armada que trasladaría a aquella a los Países Bajos traería consigo a Margarita, hermana de Felipe el Hermoso.

Lomelina, la carraca que llevaba a aquella niña de dieciséis años a su nuevo destino, recorrió las aguas que distaban entre la tierra conocida y su futuro. Tras una escala técnica en las costas inglesas, Arnemuiden fue el lugar donde la flota comandada por Sancho de Bazán recaló; el lugar donde la ausencia de Felipe el Hermoso marcó la puerta de entrada a su nueva vida.  Poco después, Amberes la recibió, aunque su prometido tardaría casi un mes más en hacerlo.

Rodeada de una comitiva de más de doscientas almas, ornamentada con las joyas más opulentas, acariciada por brocados, damascos, sedas y rasos cuajados de oro y piedras preciosas, consciente de su deber, entró con la dignidad y orgullo heredados de sus padres, los Reyes Católicos. Amberes se rindió al despliegue, el objetivo se logró.

Envuelta por la fastuosa corte borgoñona, Juana soñaba con su tierra, añoró su olor, vio sus colores, columpió su mirada en las ramas que el viento balanceaba evocando su infancia, jugó con sus hermanos, abrazó a su madre aquella noche de despedida en Laredo.

Ya desde muy niña lo supo, su destino no estaba a su alcance,  el azar no intervenía, el amor era una ilusión, todo  medido al milímetro, como el sastre que corta un patrón.  Lo que nadie intuyó fue que la corona recayera sobre su cabeza; aquella cabeza enferma que fue cubriéndose de maleza en su camino, percibiendo luz y tinieblas, rodeada por nidos de víboras que mordieron sus entrañas.

 

españa retales 1 Juana de Castilla (1500) Museo de escultura. Valladolid
Juana de Castilla (1500) Museo de escultura, Valladolid

Lola Sánchez Lázaro

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8 comments

  1. Mis pesquisas sobre datos que no recordaba:

    Carlos VIII de Habsburgo es Carlos Pío de Habsburgo-Lorena y Borbón, príncipe de Toscana (Viena, 4 de diciembre de 1909 – Barcelona, 24 de diciembre de 1953), archiduque de Austria y pretendiente carlista al trono español con el nombre de “Carlos VIII”, aunque sus “derechos”, provenían de su madre, Blanca de Castilla de Borbón y Borbón-Parma, que según los postulados carlistas no tenía ningún derecho al trono de España, ya que el origen de los “reyes” carlistas venían de que Carlos María de Borbón no reconoció a su sobrina Isabel II como reina, por ser liberal.

    Dime, Lola, si todo lo anterior es cierto.

  2. Hola,Elena: El carlismo es un movimiento politico español surgido como consecuencia de la sucesión al trono de Fernando VII. Tras tres matrimonios sin hijos,nace del cuarto Isabel,hija de la reina M Cristina y regente durante la minoría de edad de aquella. Carlos María Isidro,hermano de Fernando VII reclama la Corona para él alegando la Ley Sálica que promulgó Felipe V. Fernando VII abole la ley por la Pragmática Sanción dando lugar así al reinado de Isabel II. El carlismo,al frente del cual estaba el hermano del rey,reivindica la Corona. Y corriendo en el tiempo,llegamos a un bisnieto -Jaime- que no deja sucesión, con lo que Blanca de Castilla,su hermana, sería la pretendiente carlista,madre de Carlos Pío de Habsburgo Lorena.
    Espero haber aclarado algo lo que me comentabas, sin ser ” mi fuerte” esta época .
    Un beso

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