La La Land – por CRISTINA LÓPEZ-SCHÜMMER #cine #crítica

La la Land es una película deliciosa. Pero no es solamente por eso por lo que me ha gustado tanto, hay muchas más razones y una de ellas es porque es una película rebelde. ¡Qué osadía presentarse en el Hollywood de hoy, en el de las series, el de las adaptaciones de bestsellers, el de las sagas… con un musical nostálgico! una historia de amor que revive los pasos de Fred Astaire y Gene Kelly, donde los amores y alegrías se decían bailando y cantando en smoking o en traje de marinero, bajo cielos estrellados fabricados en sets fastuosos. Y no solamente eso, además, ¡es un musical de jazz, ¡toma! Como no iba a gustarme una película así, si siempre me he sentido atraída por los gestos rebeldes .

Pero la película es algo más que un homenaje nostálgico o una burbuja de brillantina superficial y alegre al estilo de los grandes musicales de Hollywood. No es solamente un homenaje retro, ni un “revival”, aunque consiguiera hacérmelo creer durante toda la primera media hora, en la que bailé entre los coches del enorme atasco de la ciudad de Los Angeles abducida por la pantalla, mientas en mi cabeza centelleaban pequeños M&M’S multicolores. Es una película llena de sensibilidad, de amores lánguidos y euforias melancólicas. Es una preciosa historia de amor suspendida en la felicidad y la tristeza simultáneas, el estado eterno del soñador. Y es que La La Land no trata sobre el mundo del jazz, ni quiere ser un espejo del mundo del cine en la ciudad de Los Angeles. Ni siquiera habla sobre músicos o actrices. Va de dos soñadores. La película es como sus protagonistas y como su música: nostálgica, enamorada del pasado, pero con la certeza de que éste sólo sirve para ir hacia adelante.

 

Cristina López-Schümmer

Cristina López-Schümmer Ha publicado 37 entradas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *