La estatua del conde Ansúrez en el Jardín Botánico – por CHEMA BASTOS

Hace ya un buen montón de años, a mi amigo Iker le encargaron un trabajo en su Ikastola sobre los artistas o grupos más importantes de la música española, para lo cual había que elegir un único representante en cada una de las décadas desde los años 60, tarea para la cual recurrió a mi por ser el diablo que, más por viejo que por sabio, podía ayudarle. Esta es la típica decisión que debido a su nula transcendencia puede hacer que pase varias noches de insomnio, durante las cuales libraron en mi mente una cruenta batalla los ejércitos de Los Salvajes, Los Bravos, Camarón, Leño, Burning, Los Enemigos ….De esta guerra salieron victoriosos Los Brincos en los 60, Serrat en los 70 y Los Planetas en los 90, pero para la década de los 80, a pesar de que pasa por ser la Edad de Oro del pop nacional, no hubo discusión ni debate interno, la banda bandera es Radio Futura.

Mientras Ikertxo se esforzaba por traducir al euskera batua mis impresiones, fui evocando la carrera de esta banda fundamental y única, la más importante seguramente de la música popular en nuestro país. Recordé sus comienzos como banda de pop nuevaolero, con hits inmediatos como Enamorado de la Moda Juvenil, la versión de Ballrooms of Mars de T Rex que se vino a llamar Divina, y la presencia inquietante en el grupo de un tipo llamado Herminio Molero que más parecía un subinspector de hacienda que una estrella del pop. Después de romper un contrato leonino con una gran casa discográfica, la banda inició su etapa más brillante y empezó asimismo a mostrar las razones por las que se convertirían en la referencia de la música nacional

Para empezar, un frontman como Santiago Auserón, licenciado en filosofía con estudios en París, y guapo como un demonio, con una forma de cantar totalmente propia. La imagen del grupo se completaba con su hermano Luis y el difunto Enrique Sierra , un punk que como Tom Verlaine  de Television, sabía tocar la guitarra. Recuerdo el impacto que me produjo verlos a principio de los ochenta, en esa época feliz en la que el rock en directo era un servicio público como la sanidad o la educación. Era sencillamente contemplar como la modernidad en su forma más atractiva aterrizaba en la Plaza Mayor de Valladolid, ante la mirada atónita de la Estatua del Conde Ansúrez, que no podía evitar llevar el ritmo con el pie.

Precisamente la base rítmica, que evolucionaría hacia la fusión con las cadencias latinas al final de su carrera, es junto a las letras el principal activo de esta banda. Cuando los grupos que cantan en inglés justifican su decisión, suelen apelar a influencias foráneas que les hacen quedar como tipos muy exclusivos, pero suelen ocultar la razón más importante: es mucho más fácil escribir letras en inglés, incluso aunque no tengas más que un conocimiento rudimentario de esta lengua, porque es un idioma de palabras de una o dos sílabas. Por eso siento un respeto enorme por los artistas que han logrado hacer canciones en nuestro querido y polisilábico castellano. Sólo un tío como Auserón es capaz de incluir en una canción un verso como “en la penumbra de un jardín tan extraño”, o traducir al idioma musical en español un relato de Allan Poe, como Annabel Lee.

Y las canciones, por supuesto. El verso en cuestión aparece en La Estatua del Jardín Botánico, eterna candidata junto a la Chica de Ayer de Nacha Pop al título de la Gran Canción Española, y que fue además el primer videoclip producido en nuestro país. Pero es que el repertorio del grupo es tan profundo como el banquillo del Barça o del Madrid, podrían sostener un concierto entero con canciones titulares que uno recuerda sin tener que levantarse a repasar su discografía. Dance Usted, Escuela de Calor, Historia de Play Back, Un Africano por la Gran Vía, Semilla Negra, La Ley, Han Caído los Dos, el Tonto Simón, No Tocarte, Cara o cruz, el Canto del Gallo, Veneno en la Piel, la Negra Flor…además de los hits personales de cada cual, como Ivonne, Interferencias, Rompeolas o En Alas de la Mentira…

La banda se separó en 1992, en una expresiva frase de Auserón “…nos hartamos de ver walkie-talkies en los pasillos, corbatas llenas de farlopa, sonrisas de pilladores…”. Los intereses del inmenso capital musical acumulado se los llevaron algunos espabilados como Jarabe de Palo, pero así se escribe la historia.

El día de mi boda, en 1993, el grupo que amenizaba el baile nos dejó los instrumentos para tocar con unos amigos tres canciones, cuya selección previa me costó asimismo varias noches de desvelo. Los motivos por los que que elegí inter-perpetrar esas canciones y no otras son fáciles de explicar. Tocamos “Rosario se ha escapado” de Kaka de Luxe – banda en la que empezó Enrique Sierra, por cierto – porque la letra venía muy al caso, aunque mi suegro afortunadamente no se enterara . También cantamos “Me quedo contigo” de Los Chunguitos, porque ni la ocasión ni desde luego la novia merecían una declaración de amor menos desgarrada y sincera. Y para acabar nos arrancamos con Escuela de Calor, en una versión murciana que cambiaba el “hace falta valor, ven a la escuela de calor”, por un “hace un sol criminal, vamos al Corte Inglés..”

La razón era obvia: era una canción de Radio Futura.

Chema Bastos

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