La cocinera de Amalia – por ELENA SILVELA #misescritos

Amalia ya no compra medias compulsivamente porque tiene un problema de carácter mayor. Un problema raro, pero de indudable carácter mayor. La cocinera de Amalia, la mejor, la única e irrepetible Teresa, tiene una enfermedad del tiroides que extrae el globo de los ojos de su superficie habitual, pareciendo que ambos, en cualquier momento, pudieran decidir salirse de sus cuencas e ir a parar en la crema de verduras.

Amalia no se soporta. Ni a ella, ni a sus fatídicos pensamientos. Quizá se acrecientan con la idea de que los ojos sean salados, pues ella no toma sal. Un principio religioso inamovible que solo se salta -a la torera, por cierto- en algún almuerzo o cena fuera de casa.  La imagen del ojo de Teresa flotando irreverente en su plato de crema de verduras le corroe el espíritu, lo abarca todo, desde el mismo momento en que despierta por las mañanas.

Amalia pregunta por un posible tratamiento. Discretamente. La cocinera responde encogiendo los hombros, mientras tritura con afán el brócoli.  Habría que poner un poco de sal a esta crema. No quiero sal, Teresa, ya lo sabe. Y la imagen del ojo cayendo en picado vuelve, terrorífica. Desaparece de la cocina con el estómago encogido. Esto no es vida, piensa.

 

Fuente: «Placer al plato»

 

Elena Silvela

Elena Silvela Ha publicado 351 entradas.

One comment

  1. El martes voy al oftalmólogo y le preguntaré por los riesgos que tengo de caer en los pensamientos de Amalia. Ya te contaré.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.