Isabel la Católica, madre y reina, por LOLA SÁNCHEZ LÁZARO #EspañaenRetales

Murallas imponentes testigo de su dolor.

Los gritos desgarran cuerpo y alma de la madre que, cansada y desbordada, intenta encauzar una mente, una sinrazón.

La fortaleza  de Medina del Campo, testigo de una de las crisis de la futura reina Juana la Loca, se pobló de cuerpos y espíritus, agarrotados ante el espectáculo ofrecido; Juana gritaba su dolor como una hiena herida, el frío de la meseta castellana congeló su lado cuerdo. Ansiosa por reunirse con su marido, Felipe el Hermoso, que meses atrás había partido hacia Flandes,  y espoleada ante una carta de éste que requería estuviera a su lado, removería todos los mecanismos  para cumplir su deseo.

De nada le servían las promesas de su madre, Isabel la Católica, llegada de Segovia ante las alarmantes noticias. El dolor de Isabel arrastrando a su hija de vuelta a sus aposentos perforó su resistencia, necrosó su corazón ya herido Poco le importaba a Juana que la Reina Católica sintiera  removerse en ella su enfermedad que le haría perder la vida. Ni que el camino fuera peligroso. La guerra con Francia no la detendría como tampoco su reciente maternidad.

La espera se le antojaba eterna, las palabras de su madre caían por una pendiente demasiado escorada, su mente sólo tenía hueco para él; aquel hombre que tejió sus ropajes con hilos de traición bordados sobre el color de la humillación.

 

españa retales 2 Castillo de la Mota, Medina del Campo. Valladolid
Castillo de la Mota, Medina del Campo. Valladolid

Lola Sánchez Lázaro

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4 comments

  1. Así, sin profundizar demasiado, en una lectura ligera, me surgen tres preguntas:

    ¿Qué enfermedad tenía Isabel la Católica? ¿Por qué no dejan a Juana partir hacia su esposo? ¿De verdad él traiciona a su mujer?

  2. Buenos días, Elena:
    En cuanto a la enfermedad de Isabel, Pedro Mártir de Anglería decía que “no le abandona la fiebre ya adentrada hasta la médula. Día y noche la domina una sed insaciable, mientras que la comida le da nauseas”; probablemente, tuvo un cáncer de útero. Además, también le afectaría la muerte de su único hijo varón, Juan, que hubiera sido el sucesor, la de su hija Isabel y la de su nieto, que hubiera unido las coronas de España y Portugal
    En cuanto a la segunda pregunta, Juana es retenida en España porque por un lado, acababa de tener a su hijo Fernando y por otro, estaban las malas relaciones que existían con Francia, con lo que el viaje por tierra era impensable y por mar tenía sus riesgos. Además, Isabel estaba preocupada por la salud de su hija, tenerla lejos significaba tenerla a merced de la corte borgoñona.
    Y sí, Juana fue un títere en las manos de Felipe.

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