Inspiración

Busco en el diccionario la palabra “absurdo” y encuentro “opuesto a la razón”. Busco “increíble” y leo “que no puede creerse” y finalmente busco “incomprensible” y lo define como “difícil de comprender”.

Cierro el grueso diccionario de la Real Academia Española, lo dejo encima de la mesa y sigo mirando pensativa por la ventana. Ha terminado el invierno pero sigue haciendo frío en el apartamento. Un saloncito, una pequeña cocina, un dormitorio y un baño. Suficiente para mí.

Intento escribir pero no encuentro inspiración y mi mirada se distrae escapándose nuevamente por la ventana, clavándose en un bulto sucio tumbado en una esquina. Me fijo bien… Es un hombre, un hombre acurrucado pidiendo limosna.

¿Cómo es posible que una persona llegue a vivir en la calle, con el cielo por techo y la dura acera por cama? ¿Acaso esa persona nunca llegó a tener medios para sobrevivir? ¿No hubo nadie en el mundo que le pudiera echar una mano antes de caer por el precipicio? ¿Las drogas y el alcohol son los únicos empujones que uno recibe para acabar así, sin nada en la vida? ¿Acaso una persona de clase media que no cae en esas “tentaciones” puede acabar como un despojo? ¿Qué pasa por la cabeza de un mendigo día tras día al ver el espectáculo de la vida? ¿Pudiera darse el caso de que alguien llegase a ser feliz en esa situación de desamparo?

Con el corazón pellizcado por la tristeza pienso en ello y comienzo a escribir imaginando la vida de aquel desgraciado, de aquella persona sin fortuna que se vio indefensa ante una fatal cadena de acontecimientos que le han empujado a vivir sin esperanza.

floreal
Mendigo durmiendo
Floreal

Natalia García

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