I, DANIEL BLAKE – por FERNANDO REVIRIEGO #cine #crítica

La lucha por la dignidad y la vida.
La maraña burocrática de los servicios sociales.
Ken Loach golpea de nuevo.
Te sientes grande, fuerte y no entiendes nada con esos puños tan grandes y la cabeza tan clara.
Te miras los guantes.
El combate es duro y lanzas un jab para alejarte un poco.
Con las manos eres un artista. Carpintero desde hace cuarenta años y haces unas cosas maravillosas.
Descansas, parece ser suficiente, pero te llega un crochet que no has visto de donde ha venido.
Rebotas contra las cuerdas en el banco de alimentos. Aunque, un poco sí, descansas.
Luego viene otro, pero vuelves a plantarte firme y sonríes como Foreman en Kinshasa, aunque sólo estás en una oficina de los servicios sociales.
Grande, casi dos metros, te sientes invencible.
Pero pareces haber olvidado que tienes a Alí enfrente. Cuatro ganchos de izquierda, uno de derecha.. otro derechazo.. Este quizá ha venido de Eton.
Aunque la chica es rubia y mona y sólo te acaba de decir que pasará tu caso a un superior.
Como nos escribió Norman Mailer en El combate del siglo, “dentro del cerebro comenzarían a resquebrajarse las paredes”
Protestas en las paredes.. te vuelves a sentir persona.. te vuelves a sentir invencible.
Pero la burocracia sigue ahí.. estática, impersonal.. Apenas una grabación al otro lado del teléfono… La mano que te ayuda a levantarte es la de otro paria como tú que también lucha por sobrevivir.
Como en la expresión americana, cuando se saca la pasta de dientes del tubo, no hay quien la vuelva a meter.
Pero Daniel Blake sigue luchando.
Y ahora, ¿cómo nos levantamos de la butaca?
SENCILLAMENTE, ESPLÉNDIDA.
Magníficos Dave Johns y Hayley Squires, como Daniel y Katie.

 

daniel

 

 

Fernando Reviriego

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