Hacia el final – por LOLA SÁNCHEZ LÁZARO #EspañaenRetales #CatalinadeAragón

Aquel tejido que durante tantos años permaneció inalterable comenzó a perder su lustre, los colores se apagaban, las costuras se abrían, los hilos caían en cascada  sobre los pies de la reina, que

Enrique VIII no podía apartar de su cabeza a aquella dama, despierto o dormido; obsesionado con ella, infiltrada en él como si fuera una segunda piel, comenzó a remover todos los resortes disponibles. Se casaría con Ana. Se divorciaría de Catalina. Su argumento principal, los problemas de conciencia causados por vivir ilícitamente con la mujer de su hermano, su alma se adentraba en el camino de la perdición; cualquier excusa servía.

No importaba que la Iglesia hubiera legitimado su matrimonio, ni que Catalina gozará de gran popularidad, ni que el emperador Carlos fuese sobrino de su esposa; su horizonte era Ana Bolena y estaba dispuesto a cualquier cosa por ella, incluso a desprestigiar a su mujer hasta límites insospechados. Estaba seguro de que su matrimonio sería anulado. Se le olvidaba la destreza y terquedad de Catalina.

Crecía la ansiedad en la reina, su dama era una gran rival, la esperanza de que fuera otro capricho más fue diluyéndose con la rapidez de un parpadeo. Volvió a sentir los aguijonazos de su juventud, cuando estaba sola en un país extraño a merced de corrientes contrapuestas que la zarandearon hasta casi acabar con ella. De nuevo abandonada, en una tierra lejana, caminando entre riscos, evitando una caída que podría ser letal.

Si el rey quería divorciarse de ella, no se lo iba a poner fácil, lucharían al mismo nivel, aunque tuviera que tragarse la bilis cada vez que  su marido considerara  a Ana en público como si fuera su esposa.

El teatro comenzaba; Enrique VIII dio instrucciones aquí y allá, compraría las voluntades que fueran, castigaría a los que no se doblegaran ante su petición, su voluntad era la ley, pero no para todos. Catalina ya no era aquel muñeco manipulable, lucharía hasta el final con su astucia como fiel aliado.

Las nubes se agolpaban, la tormenta llegó, el cielo se deshacía en jirones.

Y Catalina, asustada pero firme, planeó su estrategia, como si de un campo de batalla se tratara.

 

Ana Bolena

 

 

 

Lola Sánchez Lázaro

Lola Sánchez Lázaro Ha publicado 74 entradas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *