Fernando Ruiz Lobato – “Pescados”

Fernando Ruiz Lobato presenta Pescados, una propuesta musical de creación de atmósferas intimistas y personales que sigue la tradición, aunque no necesariamente el estilo, de grandes conjuntos españoles como Esclarecidos o Presuntos Implicados. Su música no es para ser oída sino para ser escuchada, y las historias que cuenta, para ser asimiladas.

Las canciones de Pescados constituyen un crisol en el que se funden las experiencias con las reflexiones, los sentimientos con los deseos, y la melancolía más dulce con la desesperanza. El amor, en sus distintas dimensiones y proyecciones, a menudo sobrevuela los acordes de las creaciones: como un estímulo para la ilusión, como un albergue en nuestras vidas, como el origen del sufrimiento y de la tristeza…

Se trata de la singular habilidad para trasladar al pentagrama inquietudes y vivencias de forma que, lo que parte de una visión exclusivamente subjetiva de la realidad que nos rodea, alcanza una extensión universal que llegamos a compartir todos al ser articulada a través del lenguaje maravilloso de la música.

Fernando Ruiz Lobato comenzó interpretando sus composiciones en formato de trío, él a la guitarra y la voz solista, acompañado de un bajo y de un batería, llegando a presentar sus canciones en la mítica sala Galileo de Madrid. Sin embargo, en la actualidad lleva a cabo su proyecto musical en solitario.

Pescados combina temas compuestos hace algunos años con otros de más reciente facturación. Los acordes de Te envío un abrazo fuerte o La mota de polvo han superado con éxito la prueba de fuego del directo, adquiriendo de hecho dimensiones admirables al ser interpretadas sobre las tablas.

No falta dentro del conjunto de canciones una visión ácida de la realidad que nos rodea, ya sea a través del retrato de personajes cotidianos (Carablanca) o bien mediante el retrato esperpéntico de determinados fenómenos mediáticos (La parada de los monstruos).

El amor es otro tema recurrente en las pistas de esta obra. Y se aparece con distintos disfraces, como el Diablo. Desde el hueco de su lado nos presenta la desesperación que sufre aquel que ha sido abandonado, en la forma de un bolero cantado con las entrañas abiertas al aire. Por el contrario, la dulzura doméstica de los arpegios de La nana del petit-point recrea la atmósfera y la complicidad familiar de una relación construida sobre el cariño de décadas. Fernando Ruiz sabe jugar con ese contrapunto emocional, qué duda cabe.

En suma, podríamos etiquetar Pescados como un disco de pop latino, sin más, pero ya sabemos que las categorías solamente pueden aplicarse a lo extremadamente simple y vulgar, lo susceptible de ser clasificado. Pero la música de Fernando Ruiz Lobato es pasión y sentimiento ajenos a cualquier conceptualización. Y para bien.

Pablo Rodríguez Canfranc

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4 comments

  1. De nada hombre. En Las Dos castillas solamente se recomienda música de calidad.

    “La lucha contra uno mismo para no abandonar”, qué familiar me resulta… Probablemente recupere y actualice un post sobre eso que tiene a Ray Davies de los Kinks como protagonista.
    🙂

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