Estrog Enoff, por DANIEL CARAVELLA #escritos

«Los renacuajos masculinos pueden convertirse en ranas hembras por efecto de contaminantes estrógenos presentes en sus medios naturales, revela un experimento realizado en un laboratorio sueco»

– Irina, cielo, no llores con ese desconsuelo, que me vas a partir el alma.

– Madre, ¿qué hacer? No encuentro un bello caballero que me fecunde. Y no es por ser fea, o me falte emolumento, es que no encuentro, y de verdad que lo intento. He hecho un curso de internet, y me he apuntado a eso de encontrar pareja, e incluso hasta en lo más nuevo, en lo de cocinar con otros, aunque no frías ni un huevo. Ioryenka va a tener razón, la culpa la va a tener esa zafia, la que nos robó al príncipe cuando le dio aquel beso de amor, aunque fue en todos los morros y eso no es amor, esa lo que tenía ganas era de un…

– Calla hija, no sigas por Dios.

– Estoy harta, son todas iguales, y hasta que no han acabado con nuestros chicos no han parado. Primero la pelandrusca, y claro, cuando se enteraron el resto, venga todas como locas para ver si pillaban otro igual. Luego nos los robaron para comprobar si se habían quedado embarazadas, venga a inyectarles hormonas,  pero lo de ahora es aún peor, están contaminando con un arma biológica Rusa todas nuestras aguas.

– Irinaaaa.

– Madre, que sí, que es cierto. Que quieren hacernos desaparecer de una vez por todas.

– Anda hija, cálmate, verás como tu padre lo soluciona.

– Madre, ¿qué padre? si el mío hace cinco semanas que mutó a hembra. Está comprobado, esas lagartas han vertido miles de millares de esos “Estrog enoff”, y lo han contaminado todo, ya no quedan chicos, ni siquiera un triste adolescente para echarse a la espalda. Es el ocaso de las ranas. Mamá, sólo nos queda un camino posible. Atacar la ciudad de Nueva York y crear un cataclismo mundial besando a todos los hombres que encontremos para ver si se convierten en ranas machos.

– Hija, ¿no crees que eso de Nueva York, está un poco lejos?

– Si quieres pienso en Leganés, o Baracaldo, pero vamos a tener más repercusión si tomamos Nueva York al asalto. Madre, es nuestro fin, y entre nosotras no hay ninguna que sea como Happy Feet. Nos vamos al ataque, por la Quinta Avenida, desde el Madison Square Garden y hasta llegar al Yankee Stadium. Cientos de miles, al unísono en un solo croar, “Eliminar los Estrog enoff del agua  que no nos pueden fecundar. Nos extinguimos la Ranas, no nos quedan chicos pa´ f..”

-Calla hija, no sigas.

– “Fecundar”, Madre, que en América no se pueden decir palabrotas en las manifestaciones que nos pueden meter presas.

 

rana

 

Daniel Caravella

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