Estados de ánimo.- Leticia Silvela

A menudo cuando se está irritado, uno busca consuelo en las personas conocidas: esto consiste en contarle nuestra versión de los hechos. Como nos quieren , lo más probable es que la acepten y la validen. Y ese apoyo, puede, desde luego calmarme, y hacer que pierda la distancia: esa oleada de afecto me sube la moral y calma mi tristeza y resentimiento. Pero esa escucha favorable, también puede implicar su consolidación. A partir de mi visión parcial mis amigos me creen demasiado y se arriesgan a hundirme un poco más en una visión deformada de las cosas. : ” yo tengo razón y el otro está equivocado, y no solo lo digo yo si no que mis amigos también lo piensan”.  ¿Cómo es posible no seguir sintiendo resentimiento? Se han realizado estudios que confirman que este fenómeno se llama “corrumiación”: se da vueltas a las cosas con los amigos y la amistad sale reforzada pero la lucidez no.

Este extracto está sacado del libro : Los estados de ánimo. El aprendizaje de la serenidad de Christophe André y cada vez que lo leo me produce el mismo efecto: me sale la carcajada. ¿ quién de nosotros no se reconoce en este juego? Me hace pensar en la necesidad del ser humano de  aprobación y de afecto. Pero también en las consecuencias de vivir en el resentimiento: cuanto tiempo y energía perdemos  en reforzar ideas de venganza,  deseos de castigar. Y lo peor de todo, el resentimiento nos ROMPE LA ARMONÍA INTERIOR Y NOS ALEJA DEL MUNDO.

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