“En tierra de nadie” – por CRISTINA LÓPEZ-SCHÜMMER #cine #críticadecine

Para que se me despierte mi musa crítica necesito que la película que he visto o el libro que he leído me zarandeen, me sacudan por dentro, que mi conciencia, mis emociones, mi sensibilidad, mi admiración se ericen. Cuando me siento a ver una película o me recuesto para leer, suelo estar relajada pero también anhelante, : ¿me conmoveré? ¿me sorprenderé? ¿me dejará poso? ¿querré comentar con los demás? ¿pondré en la lista de “cuando me muera quiero conocerlo” al director, al guionista, al escritor, al director de fotografía…? (mi lista es variopinta y peculiar y si cuando me muera hay algo más por ahí, voy a tener una vida social francamente agotadora pero muy interesante).

Toda esta introducción es para comentar una película bosnia sobre la guerra de los balcanes, que se llevó el Oscar a la mejor película extranjera en el año 2001, y que yo me perdí en su momento (Esther Cuerda Galindo, tendríamos que haberla visto juntas): En tierra de nadie. Una comedia trágica. Una tragedia cómica, mordaz y sagaz. Una historia compleja contada de manera sencilla con diálogos vivos y naturales. No es nada fácil hacer una comedia sobre una tragedia como aquella, una comedia esperpéntica que demuestra una vez más que el humor es algo muy serio.

Pero hoy no voy a ser yo quien haga más comentarios sobre la película. Voy a dejar que sea el propio director bosnio Danis Tanovic nacido en Sarajevo y que tuvo que vivir la guerra, llegando a trabajar en el ejército bosnio como cámara en las operaciones especiales. el que os cuente lo que yo sentí al verla: “Me acuerdo de los extraños sentimientos que tuvimos cuando comenzó la guerra de Bosnia, cuando podías ver el agujero negro de una bala en una pared o un cráter causado por un obús en medio de un campo. Imagina que alguien sobreimpusiera una fotografía en blanco y negro sobre un cuadro de Van Gogh y de esa forma podrás entender lo que uno siente cuando ve algo así. Esa falta de armonía provocaba una especie de shock visual. Te hacía sentir desgraciado y desamparado. Este shock es lo que he tratado de mostrar en mi película. Por un lado un largo día de verano y por el otro, los seres humanos y la negrura de su locura.

La guerra ya siempre estará en mi vida. No es que yo esté obsesionado con ella, pero es que vivo en Bosnia, ojala viviera en Suecia y sólo me preocupara lo que voy a beber esta noche”.

“En tierra de nadie” podría ser una buena película de humor, de guerra o de cine político; pero lo es de las tres cosas a la vez. Vedla.

 

Cristina López-Schümmer

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