En el campo por unas horas – por JOSÉ L. RECIO

Hoy dejé la ciudad por unas horas
Y he retornado a la paz del campo,
Otra vez, como antes solía hacer.

El valle abierto al sol del mediodía,
Colinas esparcidas en su entorno,
Verde, amarillo, un cielo encendido,

El verano dando paso al otoño,
El sol quemando la espiga,
La brisa tímida, suave,
El tallo anhelando su retoño.

A cada paso crujen los guijarros
Sobre la arena seca del camino
Y se desvanece un palmo de polvareda
Que ni permanece, ni deja rastro.

Veloz y nerviosa la salamandra,
Solitaria, corretea por los bordes
Del sendero de cuando en cuando,

Y el saltamontes surge
Luciendo su brillante aleteo,
Verde, naranja, azulado, en quebradas
De ascenso y descenso sin sur, sin norte.

Zigzag de diminutas mariposas,
Que un instante en la flor se posan
Para enseguida reiniciar su vuelo.

Cada recodo muestra su carácter:
No clama territorio, ni exagera
Su verde tono, la callada encina;

Se aleja, oscuro, el erguido eucalipto
–remoto, se desnuda la cintura;
Tal vez espera una aventura–;

El roble, árbol tan noble,
Y el alegre pino compadrean
Con la palmera, la higuera
El magnolio y el limonero.

 

José L. Recio

José L. Recio Ha publicado 40 entradas.

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