“Elemental, querido Watson” – por RUBÉN LOZA AGUERREBERE

Cuando Sherlock Holmes conoció a Watson, le bastó ese apretón de manos para desnudarlo. Con la seguridad que le era característica, le dijo: “Usted ha llegado de Afganistán”.

El doctor John Watson, muy intrigado, le preguntó cómo había llegado a saberlo. El famoso detective se despachó con esta explicación: “Mi razonamiento fue el siguiente. He aquí un caballero que responde al tipo de hombre de medicina, pero que tiene un aire marcial. Es, por consiguiente, un médico militar, con toda evidencia. Acaba de llegar de países tropicales porque su cara es de un fuerte color oscuro, color que no es el natural de su cutis, porque sus muñecas son blancas. Ha pasado por sufrimientos y enfermedad, como lo pregona su cara macilenta. Ha sufrido una herida en su brazo izquierdo. Lo mantiene rígido y de una manera forzada. ¿En qué país tropical ha podido un médico del ejército inglés pasar por duros sufrimientos y resultar herido en un brazo? Evidentemente, en Afganistán”.

El doctor Watson, bonachón, algo grueso, cuidadoso de su recortado bigote, se convirtió no solamente en un amigo extraordinario de Sherlock Holmes, ayudándolo en la indagación de espesos enigmas, sino que –como señala Borges– “fue su evangelista”. Pues el doctor Watson, gracias a la astuta estratagema de su creador, Sir Arthur Conan Doyle (1853/1930), es el personaje narrador de todos los cuentos y las novelas del famoso detective. Siempre se sorprende con las deducciones de Holmes –cuya mente es un mecanismo de relojería– y nunca escatima elogios.

Borges observó que la inteligencia del doctor Watson estaba un escalón por debajo de la mente del lector. Creo que es una aguda observación.

Debemos admitir que además de buen amigo, fue un auténtico compañero de aventuras, pues, llegado el momento, supo jugarse sin pensarlo dos veces. Se parecía a Sancho: sin entender demasiado, se entreveraba en las más estrafalarias aventuras detectivescas.

Watson compartió un despacho con Sherlock Holmes durante veinticinco años, en el 221 de Baker Street, al que todos los lectores pueden visitar en esa dirección si lo desean.

Elemental, bien educado, bonachón y cordial, lo sentimos más cercano que a su tan famoso y brillante amigo.

 

Rubén Loza Aguerrebere es un escritor, periodista y crítico literario uruguayo. Su extensa actividad en el diario El País de Montevideo comenzó en 1976, escribiendo como columnista de libros y opinión. Ha sido colaborador del suplemento literario de los diarios madrileños ABC y Estrella Digital, de las revistas españolas Hermes, Época y Turia, de las argentinas Proa (fundada por Jorge Luis Borges), Letras de Buenos Aires, Perfil y La Gaceta de Tucumán. Sus libros de cuentos han sido publicados en Montevideo, Buenos Aires, Madrid y Bilbao. Sus relatos figuran en numerosas antologías Iberoamericanas y, traducidos al inglés, en antologías estadounidenses. Sus novelas, publicadas en Uruguay, Argentina y España, han merecido elogiosos juicios de Mario Vargas Llosa  Antonio SkármetaClaudio Magris y Raúl Guerra Garrido.

Rubén Loza Aguerrebere

Rubén Loza Aguerrebere Ha publicado 22 entradas.

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